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Costos asociados: y eso, ¿con qué se come?

Después del último post, escrito el viernes pasado sobre el concierto de Juan Luis Guerra, me dio gusto recibir correos y mensajes de personas diciéndome que se abstuvieron de ir después de reflexionar sobre lo que implicaba realmente unas cuantas horas de goce escuchando al cantante. Más importante aún, fue saber que sacaron cuentas no solo por el precio del boleto, sino además por todos los costos asociados a esta salida.

hidden-costsY al final, ¿qué son los costos asociados?

Pues bien, los costos asociados son todos aquéllos en los que vos incurrís por determinada decisión que tomás. En el caso del concierto, aunque el primer gasto en el que vos pensás es el precio del boleto, también gastás en combustible –o taxi, si no tenés carro propio-, alguna que otra bebida y posiblemente la cena al finalizar el show.

Lo mismo sucede con nuestros gastos y las decisiones que vamos tomando día a día. Les voy a contar el costo asociado más reciente en el que incurrí, sin haberlo planeado…. bueno, mejor dicho, por no haberlo pensado detenidamente.

Como muchos sabrán, el domingo fue la carrera por los amigos de Aproquen: 5 km que empezaban en Galerías muy a las 6:00 am. Como últimamente se me ha metido la idea de que las personas que corren son sanas (me refiero a que hacen de correr, un estilo de vida que va más allá del simple ejercicio), pues yo también quiero correr… y decidí ir a la carrera.

Tuve la buena suerte de ganarme un kit para la carrera con Fuente Pura: ¡gracias! J por lo que me ahorré los C$200.00 que costaba. Y aunque madrugar en domingo no es precisamente mi actividad favorita, me desperté yo muy contenta pensando que iba a correr y me había salido gratis.

Ajá. Resulta que cuando la carrera terminó, decidí ir a desayunar a La Trenza con dos amigas. Ya me había levantado a las 5:00 am, ni modo que me fuera a mi casa, ¿verdad? Llegó la cuenta y entre las tres gastamos alrededor de C$250.00. No es una cifra pegada al cielo ni que nos va a dejar en la calle, es verdad; pero ¿qué pasa con todas las decisiones  que tomamos y gastos en los que incurrimos día a día? Simplemente se van sumando y el resultado es un final de mes en el que no sabés dónde se fue tu dinero.

De esta manera, cuando hagás tu presupuesto –que espero tengás, después de tener meses leyendo Plata con Plática- acordate de cada uno de los costos asociados a las actividades que realizás: si querés ir al cine, meté también las palomitas y el transporte (sea combustible o transporte público); si te vas a hacer manos y pies en el salón, meté también la propina que le vas a dar la muchacha; si estás pensando cambiar de carro, considerá cuánto más vas a gastar en combustible, mantenimiento y repuestos.

Lo mismo aplica para los negocios. Ayer estaba con un cliente que tiene un taller de mantenimiento, refrigeración y otras hierbas aromáticas. Lo estaba ayudando a tener un control más detallado de sus ingresos y a focalizar el negocio en aquellas actividades que le brindan las mayores utilidades. En el proceso se dio cuenta que de hecho habían servicios que él estaba ofreciendo en los que, en lugar de ganar, perdía. ¿Por qué? Porque no estaba contando todos los costos asociados de brindar cada servicio en particular.

En conclusión, cada cosa que nosotros hacemos tiene un costo y muchas veces éstos están ocultos. Es tu trabajo como consumidor responsable, planear cada uno de los gastos que vas a hacer y sumar qué otros gastos se suman al principal: siempre hay más de uno. En la medida que podás identificar con claridad los gastos reales en los que incurrís, vas a poder hacer un presupuesto más atinado y por ende, vas a llevar una vida financiera más sana.

¿Y vos? ¿Cuáles son los costos asociados de tu día a día? ¿Cuáles son los costos ocultos en los que nunca habías pensado?

 
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Publicado por en noviembre 12, 2013 en Gastos

 

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Yo también quiero ir al concierto

Juan Luis Guerra viene dentro de pocos días a nuestro país. La publicidad nos invade por todos lados, invitándonos a pasar una noche fenomenal al ritmo de su música. Vos ni sos fan ni estás muy seguro o segura de lo que canta, pero como tus amigos van, entonces vos también. Juan Luis Guerra

Los conciertos, obras teatrales y eventos esporádicos que se dan en Nicaragua pueden resultar la ocasión perfecta para que vos no cumplás con el presupuesto que muy detalladamente hiciste. Por eso, antes de que salgás corriendo a comprar tu entrada, te invito a que leás unos cuantos tips para mantener tu vida financiera en orden.

Lo primero es lo primero: hay que ser selectivos. No podés asistir a todos y cada uno de los conciertos que haya. Es verdad que son pocos, pero aun así, ir a uno suele ser caro y dinero que no tenés apartado en tu presupuesto. Por eso, es importante que sepás diferenciar cuáles son los cantantes o grupos que más te gustan e ir a ésos, no comprar boletos solo por hacer algo diferente (escuché esa excusa por ahí). Así, si cuando escuchaste del evento este 14 de Septiembre dijiste “¿Juan Luis qué?”, sería recomendable que buscaras algo diferente que hacer esa noche.

Como cualquier otro gasto, los gustitos y gastitos por entretenimiento deben formar parte de tu presupuesto. Si vos sos de las personas que realmente disfrutan ir a conciertos, lo más sano es que vayás llenando tu chanchito para que tengás fondos disponibles cuando se presente algo que te interese. Si mes a mes, vos lográs separar C$100.00 ó C$200.00, el día que necesités el dinero, no vas a abrir un hoyo a tu cartera: ya vas a tener el dinero listo para gastar.

En este caso en particular, con una tarjeta de crédito de Movistar te dan un upgrade; es decir que si comprás el boleto de U$30.00, te darán un asiento de $50.00 y así sucesivamente con los distintos lugares. Si ya tenés tu tarjeta y sabés que vas a poder pagar el total del consumo (en este caso, el precio del boleto) antes de la fecha de pago, puede ser una excelente opción comprar la entrada con la tarjeta. Sin embargo, si vas a solicitar la tarjeta solo para poder usarla en esta compra, podés terminar enjaranándote o, en el mejor de los casos, acumulando una tarjeta más.

Por otro lado, hay que recordar los costos asociados. ¿Y estos qué son? Pues bien, cuando vas al cine, normalmente se te antojan unas palomitas con extra mantequilla o unos nachos con doble de queso y una gaseosa light tamaño gigante: éstos son costos que se suman a la entrada al cine. Así mismo, al planear ir a un concierto, sumale al precio del boleto lo que vas a consumir antes, durante o después del evento. Esto significa las cervecitas para pasar el rato más ameno y/o la cenita para cerrar la noche con broche de oro.

Las re-ventas hay que evitarlas a toda costa: ¿por qué pagar el doble cuando pudiste haber pagado el precio normal? Cuando te ves obligado u obligada a comprar en re-venta es porque no tuviste la previsión de comprar en el momento adecuado, lo que indica que el concierto no era tu prioridad. Esto nos regresa al punto #1, que nos dice que debemos seleccionar los conciertos a los que realmente queramos ir.

Finalmente, si de plano no lo incluiste en tu presupuesto y te morís por ir a ese concierto, buscá ingresos extra. Sé que no es fácil, pero conozco el caso de una chavala que con el fin de ahorrar lo máximo posible para la prima de su casa, empezó a vender su ropa y zapatos – ¡tenía muchas cosas!- entre sus amigas y compañeras de trabajo. Bien dicen que querer es poder y estoy segura que si le echás cabeza, más de algo encontrarás para generar más ingresos ;).

¿Y vos? ¿Vas a ir al concierto? ¿Cuál es el monto que destinás en tu presupuesto mensual para entretenimiento?

 

 
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Publicado por en noviembre 8, 2013 en Gastos

 

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Por ese precio….. me lo llevo

Éste es un post invitado de alguien a quien admiro inmensamente y quien me ha enseñado mucho de lo que sé sobre administración y finanzas personales: mi mamá.  Si te interesa escribir un post en Plata con Plática, escribime a info@plataconplatica.com y con gusto lo publicamos, el único requisito es que sea relacionado a finanzas personales y no contenga errores ortográficos.

Cuántas veces hemos ido a las tiendas o supermercados a comprar determinado artículo que necesitamos y cuando nos damos cuenta salimos con otra cosa que nada tenía que ver con nuestro objetivo de compra inicial. Y entonces ¿qué fue lo que pasó? Sencillamente caímos en la trampa de comprar algo porque no podíamos desperdiciar la súper promoción o descuento, pensando “por ese precio me lo llevo”, pues se supone estamos comprando una ganga.konfeti

Pero bueno, quizás hasta allí no está el problema, éste inicia cuando nos damos cuenta después de un buen tiempo que ni siquiera le damos uso a esa compra -la que generalmente es ropa o zapatos-, sino que actuamos impulsivamente, la propaganda nos motivó, nos envolvió. Como solemos decir: “no sé qué me pasó, ni cuenta me di de lo que hacía, solo sé que lo compré”. Y si a esto le sumamos que nos salimos de nuestro presupuesto y por consiguiente nos endeudamos, la cosa se agrava para nuestras finanzas y por ende merma nuestra tranquilidad. Así que amigos y amigas, a poner atención a nuestra manera de comprar.

Si nos fijamos, hoy en día las opciones y facilidades de compras van en aumento, a veces ni siquiera salimos de nuestras casas para realizarlas: basta que tengamos una computadora e internet, conectarnos y buscar –a veces a cualquier hora- las diferentes páginas que ofrecen la venta de todo tipo de artículos, para clientes y gustos variados y precios de acuerdo a los bolsillos que aunque no tengamos disponibles, usamos la tarjeta, que es la forma de comprar por esta vía.

Es decir, tenemos ante nosotras una gama de opciones y volvemos a caer en comprar algo que nos pareció bonito, quizás no es exactamente eso que andábamos buscando, pero esto otro se mira lindo y está a buen precio, y por ese precio…..hago click y envío la orden de compra. Estas cosas  suceden a unas/unos más que a otr@s, pero es de la vida terrenal. Por ello, quiero compartir con ustedes que hace como tres días fui donde una amiga que recién compró una casa y tenía dos juegos de muebles (que había comprado hace un buen tiempito)  y le dije:

-Yo: Qué bonitos están tus muebles, ¿dónde los compraste? Me dio el nombre de la tienda (el que prefiero omitir), a lo que agregué:

-Yo: Ahí es bien caro.

-Mi amiga: Sí niña, no sé ni en qué momento los compré, solo sé que la dueña me dijo que me hizo un descuento y los fui pagando por un buen tiempo, hasta que lo cancelé.

Es decir, no tuvo ni idea de cuánto fue el valor exacto, solo sabe que los muebles son caros, y yo le agrego, bonitos también.

Estas formas de compra nos debe de poner alerta ahora que se acercan las fiestas navideñas, en donde el comercio afina el marketing de sus productos y ofrece un sinnúmero de mecanismos que en sí mismos no son malos, pero se pueden volver una trampa para nuestro presupuesto y el manejo de nuestro dinero. Esto son las famosas gangas, lleve uno y el otro a mitad de precio, facilidades de crédito (a veces con intereses altos que ni nos fijamos), pagar la primera cuota en el mes de diciembre, etc.

En conclusión, antes de comprar recordemos auto-analizarnos y preguntarnos “esto que voy a comprar, ¿es algo que realmente necesito o lo voy a comprar por impulso?”Que algo esté en descuento no es razón suficiente para comprar; caer en la trampa del marketing, la publicidad y las promociones va a afectar nuestra salud financiera no solo hoy, sino también en el largo plazo.

Autor: Argentina Vela Suárez

 
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Publicado por en octubre 25, 2013 en Gastos

 

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Tips financieros para disfrutar estas fiestas patrias

Se acerca un fin de semana peligroso: tres días seguidos de vacaciones y con el dinero de la quincena en tus manos. Corremos el riesgo de vivir la emoción del momento, no pensar en el mañana y regresar de esos días libres sin un peso para sobrevivir las siguientes dos semanas.Nicaragua

¡Alto! Eso no tiene por qué pasar si vos te preparás con tiempo y planificás tus gastos, de tal manera que gastés solo lo que podés y no regresés a tu casa con más deudas de las que te fuiste. Por eso, para que realmente disfrutés estas fiestas patrias, te dejo unos cuantos tips financieros que te permitirán ahorrar y/o no gastará de más.

Control: La base de una vida financiera sana es el presupuesto porque te ayuda a ver dónde se va tu dinero y a dirigirlo hacia lo que VOS querés. Antes de agarrar el carro y dirigirte al mar, revisá cómo están tus gastos: ¿Realmente tenés suficiente dinero para irte de vacaciones? ¿Qué cosas vas a dejar de hacer o de comprar por incurrir en esos gastos? Si al hacerlo te das cuenta que el precio que vas a pagar es muy alto, quedarte en tu casa, descansar y pasar un tiempo en familia, siempre es una excelente opción.

Flexibilidad: Cuando planeés dónde vas a ir, sé flexible. Tal vez tengás en tu mente ir a San Juan del Sur este fin de semana, pero resulta que encontrás una promoción –o mejor aún, una invitación de amigos- a Pochomil, que te sale más barato. El punto es que si no estás casado o casada con un lugar en particular, tus posibilidades de ahorrarte unos buenos centavos, se van a incrementar.

Lista: Antes de salir, hacé una lista de las cosas que vas a necesitar durante el viaje. No mental, sino escrita ;). Pues si olvidás algo tan sencillo como un cepillo de dientes, o tan importante como tu cámara, vas a gastar de más teniendo que reponerlo donde vayás. Con lista en mano, revisá dos veces si tenés todo lo que necesitás para tus vacaciones.

Transporte: Lo más barato siempre va a ser el transporte público, pero si te parece un poco extremo, ponerte de acuerdo con otras personas que van al mismo lugar e irse en un solo carro –compartiendo los gastos del combustible-, también es una excelente manera de gastar menos. Si es tu auto el que van a usar, acordate de revisar agua, aceite y llantas antes del viaje, así como que tengás el seguro vigente… preferiblemente con cobertura amplia, pues las personas que van viajando son lo más importante.

Comida: No es ningún secreto, pero muchas veces se nos olvida: comer en tu casa es más barato y más saludable que ir a un restaurante. Sobre todo cuando estamos de vacaciones, nos da por dejar de lado el presupuesto y las limitaciones, y querer vivir como reyes y reinas. Detenete, planificá una o dos salidas a comer y cociná el resto del tiempo. Tu billetera y tu cintura te lo van a agradecer.

Seguridad: Anotá en un papel que podás llevar con vos, los números de tus tarjetas y teléfonos de los bancos, en caso de que las perdás o te las roben y las tengás que reportar. Así mismo, asegurate de que alguien pueda vigilar tu casa los días que no vas a estar. Lo que menos querés es una sorpresa no grata a tu regreso.

Gastos: No le de vacaciones también a tus finanzas personales, ¡cuidalas! El hecho de que sea un fin de semana de descanso, no quiere decir que sea de despilfarro. Controlate y  no gastés más allá de tus posibilidades. Es simple: si no hay dinero para comprar o gastar, no comprés ni gastés.

Que disfruten estos diítas de vacaciones y se recarguen de energía. Si les van a pagar antes, recuerden separar el monto que van a ahorrar, para que no cometan la imprudencia de gastárselo en tres días. De ser posible, dejen las tarjetas de crédito en el congelador y que no les dé por ser “los reyes o reinas de la primavera” y andar invitando a Raimundo y todo el mundo ;)

¿Y vos? ¿Vas a salir estas fiestas patrias? ¿Dónde te vas a ir? ¿Cuánto dinero estás presupuestando? ¿Qué otros consejos se te ocurren para no gastara de más?

 
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Publicado por en septiembre 10, 2013 en Gastos

 

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¿Dónde me conviene hacer las compras del hogar?

Éste es un post invitado de alguien a quien admiro inmensamente y quien me ha enseñado mucho de lo que sé sobre administración y finanzas personales: mi mamá.  Si te interesa escribir un post en Plata con Plática, escribime a plataconplatica@gmail.com y con gusto lo publicamos, el único requisito es que sea relacionado a finanzas personales y no haya errores ortográficos.

Escribo este post dando respuesta a una seguidora del blog, que hace un par de días, solicitó se abordara el tema de las compras del hogar, sea en el supermercado o pulpería, por lo que le dije a mi hija, me gustaría responder y me dijo: “mamá, escribí el post”. grocery shopping

Bueno y aquí me tienen. Tengo muchos años de manejar mi hogar, de hacer compras, pagos y todo lo necesario para su funcionamiento. Siempre he trabajado para “alguien”, devengando un salario, sea como consultora o por contratación de un organismo o empresa, en todo caso no importa el empleador. En la actualidad estoy en proceso de crear mi propio negocio, que me permita auto-emplearme y no depender de un empleador (más adelante, en otro post, podría compartir esta experiencia).

Pero ¿porque doy esa explicación? Porque cuando trabajamos y tenemos un horario establecido o un trabajo demandante en el que debemos cumplir con la fecha de entrega de un informe, tenemos limitaciones para hacer las compras buscando lo más barato y favorable, y lo hacemos nada más pensando en satisfacer las necesidades de comida que tenemos en casa, por lo que el precio del producto pasa a un segundo plano.

Hoy en día en que soy dueña absoluta de mi tiempo, tengo la oportunidad de fijarme en los precios de los productos y dónde los venden más barato. Así, he logrado hacer compras más inteligentes. ¿Cómo? Elaboro una matriz –por ejemplo, cuando adquirí un plan familiar de celular- en la que escribo el nombre del producto que deseo comprar, los diferentes lugares donde lo puedo adquirir y los costos y beneficios asociados a cada compra; de esta manera, decido el que tiene mayores ventajas comparativas desde todo punto de vista.

Este ejercicio lo he realizado también con algunos productos alimenticios, comparando entre los diferentes supermercados (dicen que no debo poner nombres) y he encontrado cuáles son los productos a más bajo costo y el lugar donde lo venden. Definitivamente identifico cuál es el supermercado más caro, el más barato y uno, término medio.

Uno de estos días, mientras estaba en el supermercado, me llamó mi hijo para pedirme que le comprara una salsa de barbacoa, algo que no compro frecuentemente. Pagué por dicha salsa C$78.00 córdobas (en el súper caro) y, un par de días más tarde, estando en otro súper (el término medio) me di cuenta que la misma salsa costaba C$65.00 córdobas. “Una diferencia de C$13.00 córdobas” pensarán ustedes, pero que si lo hacemos todos los meses y con varios productos, implicarán un gasto mucho mayor al que teníamos presupuestado.

Con respecto a comprar en supermercados o pulperías, sin querer atacar este negocio -pues es mucha gente la que vive de ello y estoy a favor de la micro y pequeña empresa– mi experiencia me ha demostrado que los precios son más altos y además la medida no es la más exacta. No obstante, nos sacan de apuros. No se trata tampoco de favorecer a los grandes establecimientos, pero no podemos obviar que tienen precios más competitivos.  La desventaja es que el súper no está tan cercano a nuestra casa como las pulperías, por lo que debés ir en taxi, carro o bus, y debés ingresar este costo a los productos. En cambio, cuando comprás en una pulpería, que está generalmente a la vuelta de la esquina de tu casa, no gastás en transporte y ahorrás tiempo.

Al margen de donde decidás comprar, sea por comodidad o por salir del paso, debés comprar lo que vas a consumir en determinado tiempo, para ello es importante tener fechas establecidas para hacer las compras. Yo las divido en tres grandes grupos: 1) abarrotes, 2) verduras y frutas y 3) carnes, pescado y pollo. Tengo cuidado de ver lo que todavía tengo en casa, de no comprar lo que no voy a consumir y cuando lo que compro viene empacado en grandes cantidades o viene más de lo que realmente necesito, procuro compartirlo con algún familiar o amiga. No me gusta guardar comida por mucho tiempo, por lo que no compro más de lo necesario, es un dinero invertido que no está produciendo, todo lo contrario, te ocupa lugar y si es de refrigerar te sube costos en la energía eléctrica.

En conclusión, hay que comprar con tiempo. Si dejamos las compras para el último momento, no vamos a poder comprar lo que necesitamos al mejor precio, pues iremos a la carrera a satisfacer las compras del hogar. Esto tiene un costo que, sumado a lo largo de un año, llega a ser significativo para las finanzas familiares.

Autor: Argentina Vela Suárez.

 
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Publicado por en agosto 23, 2013 en Gastos

 

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Antes de comprar….

¿A quién no le gusta ir de compras? Aunque sea una actividad típicamente relacionada con las mujeres, la verdad es que los hombres también salen, gastan y compran, por lo que este post es para todas y todos. Esa sensación de felicidad y satisfacción que te da salir de una tienda, bolsa en mano se fuga tan rápido como llegó, y en la búsqueda de prolongar el sentimiento, seguimos comprando y comprando.

smart shoppingEs así como se nos va el dinero y no nos damos cuenta. La base de una vida financiera sana es saber gastar y para esto, antes de sacar los billetitos de tu billetera, o peor aún, pasar tu flamante tarjeta de crédito, preguntate 5 cosas:

¿Lo quiero o lo necesito?

Saber diferenciar entre necesidades reales y simples deseos es tan importante, que hace un par de meses dediqué un post específicamente pare esto (que pueden leer aquí). Se nos ha hecho costumbre ver algo repentinamente en el aparador, decir “lo necesito” y correr a pagar a la caja. Momento, tomate tu tiempo y analizá: si hasta hace 5 minutos no sabías que eso existía, ¿por qué ahora es tan imprescindible tenerlo? La realidad es que la mayoría de las cosas que compramos, no las necesitamos realmente.

¿Lo voy a usar?

Seamos honestos y honestas con nosotros mismos: ¿cuántas veces no has comprado algo porque pensaste que estaba barato, aunque no te convenciera como te quedara o que realmente te gustara? El resultado final son unos jeans, zapatos o cartera en el fondo del closet, con la etiqueta todavía puesta que nunca te pusiste ni te pondrás. Como dijo Sandra Bullock en “The Blind Side”: si hay algo que sé sobre compras es que la tienda es el lugar donde más te va a gustar, si no te convence aquí, te aseguro que no te lo pondrás una vez comprado.

¿Lo puedo pagar?

Esta pregunta es BASICA y primordial, pues puede ser que realmente lo necesités y que sea algo que vayás a usar, pero si en este momento no tenés el dinero para pagarlo, quizás lo mejor sea esperar un poco hasta reunir la plata necesaria y luego comprarlo. A no ser que se trate de temas de salud o que van a afectar tu calidad de vida, la mayoría de las cosas pueden esperar hasta la siguiente quincena y no vale la pena endeudarse y vivir con el estrés que esto conlleva por comprar algo en ESTE momento.

¿Me va a traer más dinero?

Esta pregunta es clave para saber si lo que estás comprando es realmente un gasto o puede ser considerado una inversión. Hace una semana me reuní con un cliente que quería estudiar una maestría, pero me decía que no tenía el dinero para pagarla y no quería adquirir una deuda tampoco. En este caso, una maestría o cualquier estudio puede ser considerado una inversión, pues en el futuro, tus posibilidades de conseguir un mejor empleo y un mayor salario se incrementan sustancialmente: es algo que te va a traer más dinero.

¿Me va a traer un ahorro a largo plazo?

OK, si de plano la compra no te va a traer dinero en el futuro, preguntate si por lo menos va a implicar un ahorro a largo plazo. Por ejemplo, la compra de un carro más caro que otro: si la opción A resulta más barata pero también mayores gastos de combustible, irte por la opción B, en la que gastás más ahorita pero menos en el largo plazo, puede valer la pena.

Recordá que trabajás duro todos los días por ganar un sueldo al final de la quincena, por lo que merecés que ese dinero dure más allá de los 15 días. Esto se logra haciendo compras inteligentes y no derrochando en cosas que no necesitás y de las que te vas a olvidar al día siguiente.

¿Y vos? ¿Cómo comprás? ¿Cuáles son tus parámetros para decidir si algo vale la pena o no?

 
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Publicado por en agosto 20, 2013 en Gastos

 

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Lo quiero y lo quiero ya

Hace un par de días escuchaba la conversación entre un conductor y su jefe, sobre unas compras a crédito que el primero había realizado en “El Gallo más Gallo” y que apenas estaba terminando de pagar. Después de una lista detallada de los diferentes productos que había comprado bajo esta modalidad, el jefe le preguntó: ¿pero y no sería más fácil que ahorraras el dinero y lo compraras en efectivo? A lo que el conductor –muy sabiamente-le respondió: sí, ésa sería la manera correcta, el problema es que uno compra así porque quiere las cosas ya.

like-a-boss-meme-generator-i-want-it-now-like-a-boss-e075a2Ahí lo tienen. A veces pensamos que las personas que no han pasado por la Universidad, o siquiera por la secundaria, se enredan en estas compras porque eso es lo mejor que pueden hacer, porque simplemente no saben sacar cuentas y el negocio les está dando vuelta. Esta conversación fue, para mí, la prueba de que no es tan así el caso, pues el conductor estaba claro de lo mucho que estaba pagando, de la diferencia que haría en su vida pagar en efectivo y sobre todo, de que la razón por la que lo hacía es porque quería las cosas YA.

Y así somos la mayoría. No importa la edad, la educación o a qué nos dedicamos, la mayoría de nosotros no ahorra y/o termina endeudándose porque prefiere la gratificación instantánea que la gratificación retardada. El pensamiento es: puedo ahorrar estos $20.00 ahorita –y durante varios meses- para irme de vacaciones el próximo año, o gastármelos el fin de semana en unas cervezas con mis amigos. ¿Para qué esperar? Mejor me lo gasto ya.

De esta manera vamos por la vida sin ahorros, sin protección que nos respalde y sin siquiera un colchón donde recostarnos en caso de una emergencia. El tema del ahorro para el retiro es uno que he tocado en varias ocasiones (¡y lo seguiré haciendo!) porque es de vital importancia que tengamos un fondo para nuestros años dorados y no tengamos que depender de nuestros hijos u otros familiares en los últimos años de nuestra vida. Necesitamos visualizarnos a nosotros mismos de 60-70-80 años, con las necesidades económicas que vamos a tener para que nos caiga el 20 de que esa persona por la que estamos dejando de gastar ahorita, somos NOSOTROS MISMOS.

Así mismo, es común darse una vuelta por las tiendas, ver algo que te gusta y no dudar en pasar la flamante tarjeta para pagarlo. Entre el me lo merezcoy el lo quiero ya estamos auto-saboteando nuestra salud financiera y poniendo en riesgo nuestros planes futuros.

El otro día leía un estudio a nivel mundial que mostraba que las personas utilizan sus ingresos y pasivos (deudas) para financiar su consumo y adquirir bienes, sin embargo, las deudas están aumentando a un ritmo más rápido que la adquisición de activos. ¿Qué quiere decir esto? Que no estamos esperando. Que por tener las cosas en este instante, estamos adquiriendo grandes cantidades de deudas que no son comparables con los bienes que recibimos a cambio. Porque ¿saben ustedes qué es lo peor del caso? Que la mayoría de gastos que hacemos buscando la gratificación instantánea son bienes de consumo, que en lugar de hacer crecer nuestro dinero, lo disminuyen.

Seamos pues, pacientes. Roma no se hizo en un día y a estas alturas seguramente te has dado cuenta que las cosas importantes que has logrado en tu vida te han costado tiempo y esfuerzo. Hagamos lo mismo con nuestros planes futuros y pongamos orden a nuestra vida financiera. Sabiendo a dónde quiero ir y qué quiero lograr va a ser más fácil que podás posponer la gratificación instantánea y recibir un bienestar mayor en el futuro.

 
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Publicado por en julio 12, 2013 en Gastos

 

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Gasto porque me lo merezco

¿Cuántas veces has comprado algo bajo la premisa de “trabajo duro y me lo merezco”? Sin lugar a dudas, es una frase que yo he escuchado incontables veces y que continúo escuchando cada vez que un amigo o amiga pasa su flamante tarjeta en el bar, restaurante o tienda de ropa donde estamos. keep-calm-and-me-lo-merezco

Ya sean las cervezas del fin de semana, los frappuccinos de la tarde, la revista mensual o las compras de ropa una vez al mes, casi todas y todos caemos en el “gasto porque me lo merezco”.  Tal vez más que esos zapatos nuevos, lo que te merecés es la tranquilidad de saber que vivís dentro de tus posibilidades y que no tenés deudas por pagar.  Quizás más que esas vacaciones en San Juan, por las que vas a pasar pagando 6 meses, lo que te merecés es la seguridad de tener un fondo de emergencia.

La mayoría de las personas terminan comprando lo que quieren y cuando lo quieren porque sienten que trabajan duro para ganárselo y eso les da el derecho de malgastar su dinero. Y así es: uno trabaja y gana para gastar. Pero para gastar en las cosas que son importantes para nosotros, no en cosas que después no recordamos haber comprado o que no disfrutamos al haberlas gastado.

Después de todo, a uno le toca levantarse temprano todos los días, manejar en el tráfico, pasar el día usando tacones si sos mujer, escuchando reclamos de clientes o gritos de la jefa/e  y al final de la quincena cuando llega tu pago al banco, lo primero que querés hacer es retribuirte y premiarte por lo duro que has trabajado, ¿no?

Pero esta frase es en realidad una manera de justificar nuestra manera de gastar, de convencernos a nosotros mismos que no estamos haciendo nada malo, que de hecho, estamos haciendo algo bueno y de ignorar si estamos gastando por necesidad o por deseo. La mayor parte del tiempo es más la segunda que la primera.

Es bueno darse gustos de vez en cuando y cuando está dentro de nuestras posibilidades, y está bien recompensarnos a nosotros mismos por un trabajo bien hecho, pero “me lo merezco” no debe convertirse en una excusa para gastar, gastar y gastar. Lo malo es cuando esta frase  se convierte en un hábito y un pretexto para pasar por encima de los gastos prudentes.

De todos modos, recordá que para no caer en compras innecesarias, siempre es bueno dejar pasar al menos dos días antes de comprarlo (si es más tiempo, aun mejor!) para asegurarte que no estás comprando impulsivamente y siendo esclavo de tus deseos. Además, es importante que te hagás las siguientes preguntas:

  • ¿Lo quiero o lo necesito?
  • ¿Lo puedo pagar?
  • ¿Lo voy a usar?

En conclusión, preguntate a vos mismo ¿qué me merezco realmente? ¿Acaso estás renunciando a las cosas que son verdaderamente importantes para vos, como el tiempo con tu familia, por comprar cosas que te has convencido a vos mismo o misma que necesitás? Hay que ponerle mente a esto y dejar de gastar “porque me lo merezco”.

 
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Publicado por en julio 9, 2013 en Gastos

 

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El costo de nuestros amigos y acompañantes perpetuos: las mascotas

Como regla general, cuando presupuestamos y registramos gastos, TODO –absolutamente todo- debe estar incluido. Es un error común que solo metamos aquéllos gastos que consideramos grandes, como la renta, los servicios básicos o el transporte, y se nos olviden los gastos hormiga porque creemos que “ésos no importan”.

100_5642Uno de los gastos que generalmente nos olvidamos de presupuestar es el de las mascotas…. y vaya que tener un perro, gato, chancho o conejo cuesta dinero! Yo tengo una mascota, que más que mi perro, es mi amigo y compañero: Parsisino bebé. Bueno, se llama Paris (como el de la mitología griega, no Paris Hilton).

Y es que si vas a tener una mascota es para cuidarlo y tratarlo bien. Si no, mejor pensá dos veces antes de adoptar un perrito o correr a comprar los cachorros del perro de tu amigo. Pensar que el único gasto en el que vas a incurrir es en la compra, es como pensar que solo gastás en la compra de un carro; así como hay que comprar seguros anuales y gasolina semanalmente, al tener una mascota se incurren en gastos al inicio y durante toda su vida.

Algunos de éstos, que debés presupuestar y tener en mente antes de semejante compromiso, son:

Inversión inicial

Como dije antes, acá no solo se trata de la compra. Para empezar, siempre existe la posibilidad de que adoptés a tu mascota –en lugar de comprarla- o que te la regalen, ahorrándote esta inversión inicial. Habiendo dicho esto, si sos de los que querés comprar la tuya, tené en mente que el precio que vas a pagar va a variar de la raza que querrás y del lugar donde lo comprés: desde unos $150.00 hasta $1,000.00 (¡yo he visto los anuncios!).

Por lo general, te darán a tu nuevo amigo de unos 3 meses, ya desparasitado y vacunado, pero sino, tendrás que incurrir en estos gastos también. Y así como las mascotas tienen diferentes precios, el costo de las vacunas varía por tipo y veterinario que las aplica.

Una vez que sos el orgulloso dueño u orgullosa dueña de una mascota, vas a tener que gastar en crear un hogar para él o ella: ya sea que le comprés una casita para el patio o una cama acojinada para dentro de la casa –o ambas cosas-, gastarás unos $20.00 – $25.00 dólares. Además, va a necesitar una cadena y un collar, dos platos (uno para la comida, otro para el agua) y uno que otro juguete para que tu cachorro no se coma tus zapatos ni los muebles de tu casa.

Los cachorros necesitan entrenamiento para aprender a comportarse y que tu familia los acepte como un miembro más. Ya sea que te vayás al extremo alto y contratés un entrenador, que te podría cobrar unos $300.00 – $350.00 dólares, o que simplemente comprés un libro para aprender a hacerlo vos mismo, considerá este gasto dentro de tu presupuesto.

Gastos constantes

Así como vos comés varias veces al día, todos los días, tendrás que alimentar a tu nuevo amigo constantemente: mayor cantidad de veces al comienzo, menos después; pero SIEMPRE vas a estar comprando comida para perros. Los precios del concentrado varían según la marca, la más barata cuesta alrededor de $6.00 las 10 libras y podés pagar hasta el doble –o más- por marcas más reconocidas. Si además del concentrado, querés consentir a tu mascota con croquetas de huesitos o latas de carne con sabor a barbacoa, podés descontar una salida tuya del fin de semana para hacerlo ;).

Si la mascota de tu preferencia es un perro, como en mi caso, éstos son propensos a ensuciarse: les encanta el lodo, los charcos y todo lo que te haga la vida imposible a vos. Por eso, parte de tus gastos mensuales va a ser el bañado o grooming; acá también podés elegir gastar poco o gastar mucho: si querés que a Snoopy le hagan un corte excéntrico y le limen las uñas, podés llevarlo a una clínica veterinaria / salón donde pagarás por lo menos $17.00 (eso me cobran a mí por Paris, que es un cocker spaniel, pero si el perro es más grande, el precio también se incrementa) o comprar jabón y shampoo especial para perros en el súper y gastar $10.00 cada dos meses.

Pero a los perros no solo les gusta ensuciarse, también son propensos a llenarse de pulgas y garrapatas, que a veces son difíciles de eliminar con solo el jabón y shampoo, por lo que tendrás que comprar talcos y jabones especiales –o hasta fumigar- en el extremo bajo de los gastos, y/o llevarlo a un veterinario que se encargue del problema, en el extremo alto de los gastos.

Ésta es, por supuesto, solo una lista general de gastos en los que se incurren al tener una mascota, un perro específicamente. Sin embargo, hay otros gastos que de repente se vienen, como cuando se enferman, o que ciertos dueños deciden hacer, como comprarles ropa.

¿Y vos? ¿Tenés una mascota? ¿Cuál ha sido el gasto más grande que has hecho? ¿Cuánto gastás mensualmente?

 
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Publicado por en julio 5, 2013 en Gastos

 

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Comprar con descuento no es ahorrar

Hace unos días, mi amigo, el israelí, me contaba que su esposa afirmaba “como compramos esta ropa con descuento, y por lo tanto, ahorramos, entonces nos podemos gastar ese dinero en una salida a cenar”. Sales

Ayer, mientras recorría las calles de Managua, vi un anuncio en una empresa de renta de autos –cuyo nombre no voy a mencionar, pues luego dice mi amiga “la abogada” que me pueden denunciar- que decía algo así: “Al rentar con xxx yo ahorro, ¿y tú?”

Estos y otros casos me han hecho pensar que, de la misma manera en que solemos confundir el ahorro con la inversión, también confundimos el comprar con descuento con ahorrar. ¿Cuántas veces no has escuchado a alguien decir “me ahorré $$ comprando esto”? Si prestamos atención a lo que decimos, nuestras mismas palabras nos lo indican: estamos comprando y, por lo tanto, estamos gastando. No estamos ahorrando.

Si bien es cierto que cuando compramos con descuento, no estamos gastando la misma cantidad de dinero, decir que estamos ahorrando es una mentira que nos decimos, muchas veces para justificar el gasto en el que estamos incurriendo.

Las rebajas y promociones son estrategias de marketing y ventas que utilizan las empresas para que compremos más. ¿Acaso no te ha pasado que has terminado comprando algo sólo porque lo viste en descuento, pues si hubiera estado en su precio original, ni siquiera se te hubiera pasado por la mente acercarte a verlo? Ésta es una clara señal de que esa compra más que una necesidad, era un simple deseo.

Así, que nos quede claro y no nos enredemos: comprar con descuento NO es ahorrar. Sí, es verdad que estás gastando menos, pero al final… estás gastando. Si encima sos de las personas que como se ahorró unos centavos comprando, entonces todavía queda espacio para seguir gastando, podés terminar desembolsando y hasta tajeteando más allá de tus posibilidades.

Al final, el consejo es el mismo. Antes de comprar, hay que preguntarnos tres cosas:

¿Y vos? ¿Cuántas veces has caído en el juego de comprar algo porque estaba en descuento? ¿Te ha pasado que porque compraste con rebajas, has decidido seguir gastando por lo que te ahorraste?

 
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Publicado por en junio 18, 2013 en Gastos

 

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Tiempo invertido vs dinero perdido

Vivimos en una época en la que el éxito de las personas se mide por el dinero que ganan, lo que visten, dónde viven y cuánto pueden comprar. Los principios y valores de las personas importan menos que el balance de la cuenta bancaria;tener” se ha vuelto más importante que “ser”. Así, es fácil hacerse a la idea de que la mejor manera de demostrar cariño y darle importancia a las cosas y a las personas es gastando dinero.

Pero, realmente,  ¿es el dinero lo mejor que podemos dar?

time-is-money-hour-glass-money2Es común ver a padres y madres de familia trabajando arduamente para darle “lo mejor” –al menos en términos materiales- a sus hijos e hijas. Pasan la mayor parte del día trabajando e incluso llevan trabajo a sus casas, por lo que el tiempo de calidad que pasan con sus retoños es mínimo. Para compensar el tiempo que no comparten, la atención que no les dan o los eventos que se pierden, compran regalos caros, celebran grandes fiestas de cumpleaños y ofrecen lo mejor que el dinero puede comprar. Como dije hace una semana “lo que ese niño va a recordar, no es el carrito a control remoto que le regalaron, sino el tiempo que pasó con su papá jugando en el parque”.

Y lo mismo aplica para la pareja. Muchas veces, en lugar de apreciar y valorar el tiempo que pasamos con nuestra media naranja, decidimos medir el amor de la otra persona por la cantidad de dinero que gasta en nosotros. ¿Qué me regaló para San Valentín? ¿A dónde me invitó a comer? Y es que pareciera que necesitamos demostrarle al mundo que hay alguien que nos quiere y que esto se basa en el dinero invertido en nosotros. De la misma forma en que padres y madres gastan dinero en lugar de tiempo en sus hijos, hombres y mujeres suelen encontrar más cómodo pasar la tarjeta que más tiempo con quien se supone quieren.

Y aquí no acaba. Queremos obtener los mejores resultados de manera instantánea y sin el menor esfuerzo. Ejemplo de esto es la cantidad de pastillas que existen en el mercado para bajar de peso “sin estar a dieta y sin hacer ejercicio”; y es que todos queremos estar en forma y lucir fabulosos, pero no queremos tomar el camino que nos lleva a ese resultado. Así, decidimos gastar en pociones mágicas, ropa cara para hacer ejercicio –como si la ropa y los zapatos te ayudaran a quemar más calorías- y cuanto gel o jabón nos anuncian en la T.V., en lugar de dedicar una hora al día para salir a correr y el tiempo necesario para comer saludable.

¿Conocen a alguien que tenga en su casa: computadora, laptop, Smartphone, tableta y algún que otro dispositivo por el estilo disque para trabajar mejor? Yo conozco a varios. A mi parecer, con uno de ellos es suficiente. Emprendedores que gastan dinero de más en herramientas y aplicaciones que prometen hacerles la vida más fácil y organizar su trabajo, cuando lo que deberían hacer es dedicar el tiempo necesario para resolver los problemas, ser más eficientes y construir una mejor empresa.

En conclusión, el dinero nunca va a producir los mismos resultados que el tiempo. Por esto, en lugar de gastar el dinero que tanto trabajo te ha costado ganarte, mejor invertí tu tiempo en las cosas y las personas que son importantes para vos. Tanto vos, como ellas se van a sentir más satisfechos.

 
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Publicado por en junio 4, 2013 en Gastos

 

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31 de Mayo: Opciones de regalo para mamá

El tan esperado día de las madres está a la vuelta de la esquina. Cada año, esperando agradar y sorprenderlas, nos quebramos la cabeza pensando “¿qué le regalo a mi mamá?”, y año tras año terminamos comprando las mismas cosas.

Por eso, he decidido hacerles la vida un poco más fácil y ofrecerles algunas opciones diferentes. Como mencioné el año pasado, las madres son especiales todos y cada uno de los días del año, no sólo el 31 de Mayo; sin embargo, también creo que dedicar un día en que las podamos hacer sentir todavía más especiales, es válido.

A continuación te presento una lista de emprendedores jóvenes nicaragüenses, que tienen diferentes productos y servicios que ofrecer para esta fecha. Así, hacés una doble buena obra: encontrás el regalo ideal para tu mamá y apoyás a la economía nicaragüense.

Muebles mi TierraMuebles de mi Tierra: ¿Algún mueble en particular que tu mamá haya estado deseando? ¡Acá te lo hacen! Además, tendrán 10% de descuento en todo tipo de muebles y el 15% si mencionás que viste la publicidad en este blog (*aplican restricciones). Los pueden encontrar en: de la Vicky 800mts al sur, o los podés llamar para hacer tus cotizaciones al teléfono: 2277-1270.

M+BMejía + Bendaña Fotografía: ¿Acaso existe una mejor manera de recordar que a través de las fotografías? Este dúo dinámico está ofreciendo una sesión fotográfica con tu mamá, familiar o individual por  tan solo $80.00. Los pueden contactar al correo mybfotografia@gmail.com.

 

 

NiniNini fashionstlye: La ya reconocida Norma Gómez Saavedra no pasa de moda. Con sus modelos exclusivos, no solamente viste a reinas de belleza, presentadoras de televisión y chavalas jóvenes, sino que también ha creado ropa especial para nuestras mamás. Si estás pensando obsequiarle a la tuya una camisa, falda o pantalón con estilo, no dudés contactarla (8872-3000), que seguro tiene algo que te encanta.

KueroKuero: Quizás el regalo perfecto para tu mamá lo podés encontrar en esta tienda, donde todo está hecho 100% a mano y a base de cuero. Carteras, bolsos, zapatos y demás son elaborados por un grupo de mujeres amas de casa y madres solteras, que tienen entre 18 y 23 años. Pueden visitar la tienda en el km 10.7 carretera a Masaya, o llamar al teléfono 8876-2162. Por cierto que Ana Velazquez, su creadora y diseñadora, está participando en un concurso para aparecer en Instyle Magazine y te agradecerá un montón tu voto aquí.

GeoGeo Designs: Si lo que hace feliz a tu mamá son unos accesorios preciosos, entonces tu respuesta la podés encontrar en Geo Designs. Esta joven emprendedora mezcla diseños en plata, plata con baño en oro de 18 quilates, piedras semipreciosas, carey, cuero, entre otros materiales. Sus creaciones se venden en Ponte Vecchio (Camino de Oriente) y  también la podés contactar al teléfono 8720-0035.

 

 

Sol i Terrasses

Sol i Terrasses: ¿Considerando comprar un mueble moderno, diferente y ya fabricado? En esta tienda, ubicada en Blvd. Jean Paul Genie, detrás del Edificio CLARO – Residencial Puntaldía #2, seguro encontrás  lo que buscás y más. Como bono, esta emprendedora es arquitecta y diseñadora, por lo que te puede dar buenas ideas para embellecer tu hogar. Además, la tienda está participando en un concurso con “Nosotras, La Prensa” que no te podés perder!

Si estas opciones no te convencieron, siempre podés revisar el post del año pasado, donde te doy ideas de regalos más frugales, que de igual manera harán feliz a tu mamá. ¡Buena suerte!

¿Y vos? ¿Qué le regalás a tu mamá en esta fecha? ¿Cuánto dinero te cuesta su regalo?

 
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Publicado por en mayo 24, 2013 en Gastos

 

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Desafío PcP: Comprar por $100 NTD

Las mujeres tenemos fama de gastar mucho en ropa, zapatos y accesorios. La verdad es que, en general, siempre queremos estar a la moda y nos gusta vernos bien. En este afán por lucir impecables, llegamos a ver las compras de prendas más como una inversión que como un gasto…. lo cual es un error.

Pero no es para decirles que no gasten en ropa que escribo este post. Estoy consciente que hasta la persona más frugal necesita comprar cosas e invertir en su imagen. Este sábado me reuní con un par de amigas, a las que llamaremos “chula” y “fashionista”. Mientras degustábamos un café en gastarbucks Starbucks y hablábamos de la vida, las clases, los amores y el futuro, se nos ocurrió ir de compras.

Sin embargo, no fue un día de compras cualquiera, de esos de derroche donde uno gasta lo que no tiene. No. Fue un día de compras al que llamamos “desafío PcP” (por Plata con Plática ;)) y en el que sólo podíamos comprar artículos que costaran $100.00NTD –alrededor de $3 dólares- o menos.

Y éstas fueron mis secuaces:

chula y majo

La idea era demostrar que no se necesita gastar un montón de dinero para verse bien, y que aunque hay cosas que en definitiva vale la pena comprar de marca y gastar un poco más para asegurarnos de que duren, hay otras prendas, como aquéllas de moda pasajera, en las que no hay por qué gastar de más.

Nos fuimos a un night market, cuya traducción literal es mercado nocturno, y dimos vueltas durante 3 horas. No entramos a todas las tiendas, pero sí nos detuvimos en casi todos los lugares que tuvieran un rótulo que dijera “100 NTD”. Buscamos, rebuscamos y encontramos.

¿Y cómo nos fue?

He de decir que el desafío fue todo un éxito. Cada una iba con un presupuesto en mente al que logró atenerse; y lo más importante es que cumplimos el desafío y sólo compramos artículos que costaran 100 NTD. A continuación puede ver un resumen de nuestras compras y nuestros gastos.

Desafío PcP

Por otro lado, incluso cuando se compra barato, hay que tener cuidado. Es fácil dejarse llevar y pensar que como el precio es tan bajo, podés comprar muchas cosas. Pues déjenme decirles que de poquito en poquito, se hace un montón. Cuando sacamos billetes de baja nominación, no sentimos el gasto, por lo que hay que llevar un presupuesto en mano y tener un control de lo que se va comprando, sino podés acabar gastando incluso más de lo que hubieras gastado en una tienda cara.

Chicas y chicos: los invito a probar el primer desafío PcP. Vayan de compras y háganse de artículos que nos cuesten más de C$100.00, tomen fotos y envíenmelas a plataconplatica@gmail.com. Prometo hacer un post con sus compras, presupuesto y fotos :).

 
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Publicado por en mayo 21, 2013 en Gastos

 

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Las mujeres que aman -y gastan- demasiado

Hace un par de años leí un libro llamado “Las mujeres que aman demasiado”, escrito por Robin Norwood. En él, la autora describe cómo muchas mujeres pasamos por relaciones tormentosas, soportando lo que sea en nombre del “amor” y sufriendo más que disfrutando de esas relaciones. Aunque dedica su mayor atención a parejas nocivas, que incluyen hombres adictos al alcohol y las drogas, violentos y desocupados, se me ocurrió que esto de amar demasiado también aplica a lo que gastamos.

515f2b455aba5_615x409Si, así como lo leen: a como he vivido la experiencia, he conocido también a muchas mujeres que cuando están enamoradas (por no decir encaprichadas) gastan hasta lo que no tienen; como me dijo un día mi amiga, la abogada: cuando yo estoy soltera gasto menos y ahorro más que cuando tengo pareja.

La creencia general, especialmente de los hombres, es que son ellos quienes ven sus gastos aumentados al estar dentro de una relación, por aquello de que “el hombre es el que invita y paga”. Sin embargo, la experiencia y la observación me han llevado a la conclusión de que las mujeres también gastamos –y mucho- tanto al inicio de la relación, como cuando estamos locamente apendejadas enamoradas.

Verán, cuando la relación está por empezar, hay invitaciones y salidas por todos lados. A pesar de que los hombres normalmente pagan por estas salidas, en estos tiempos son más y más las mujeres que, por lo menos, pagan la mitad de la cuenta. Y de no ser así, si contamos el gasto en que incurren las mujeres para verse guapas frente a los hombres en ropa, zapatos y salones de belleza, les aseguro que la cifra resulta mayor de lo que ellos se pueden imaginar.

Ahora, pasado un tiempo en la relación y adentrándonos al tema de “amar demasiado”, las cosas en las que pueden gastar algunas mujeres podría sorprenderlos. Personalmente, conozco historias de mujeres –jóvenes y maduras- que han financiado todas y cada una de las salidas con sus parejas porque “pobrecito, él no tiene suficiente dinero”; mujeres que han permitido que sus hombres se muden con ellas a su casa, sin que estos paguen un solo peso de renta, servicios básicos o comida; mujeres que estando fuera del país, han enviado dinero a sus ex-parejas (con la esperanza de volver con ellos) cuando ellas mismas apenas hacían lo suficiente para sobrevivir; mujeres que han perdido sus casas, sus carros y hasta sus trabajos en nombre del amor.

Y es que parece que crecimos con la noción de que “en nombre del amor, todo se vale”. Y no es así. Ningún amor de pareja puede ni debe ser incondicional. Como dice Walter Riso, en su libro Los límites del amor, hay tres límites que ninguna persona puede aguantar en una relación: que la otra persona no respete tus valores ni principios, que sepas categóricamente que no te quiere y no quiere estar con vos, y que sea alguien que en lugar de animarte a ser mejor, te detenga.

Así que hombres: no solo ustedes gastan dentro de una relación, las mujeres también gastamos…. y mucho. Y mujeres: no hay razón para gastar de más. La persona que te quiere, te va a querer con o sin esos gastos ;).

¿Y vos? ¿Cuál ha sido tu experiencia de gastos en una relación? ¿Te has visto en la posición de gastar de más?

 
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Publicado por en mayo 14, 2013 en Gastos

 

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¿Adicción a las compras? 5 señales para averiguarlo

A todos nos gusta comprar, y en definitiva, tenemos que hacerlo para saciar nuestras necesidades básicas. Sin embargo, hay una diferencia entre disfrutar las compras ocasionales de ropa y sentir una verdadera compulsión por salir y comprar, sin importar tu situación financiera o si lo que estás por comprar lo necesitás o no.

shopping_cartoon1La adicción a las compras es como cualquier otra adicción. De la misma manera en que un alcohólico bebe sin poder controlarse, el adicto a las compras, compra lo quiera o no: simplemente está fuera de su control.

Un estudio realizado por el psicólogo, Javier Gámez, autor del libro “Sabes Por Qué la Gente Compra”, muestra que el 98% de las personas compran productos o servicios por emoción y posteriormente justifican esas compras racionalmente.

Así, si sospechás que tu manera de comprar puede estar dejando el límite de lo sano y cayendo en el rango de adicción, aquí te dejo 5 señales para averiguarlo:

Mentís sobre tus compras: no te gusta hablar abiertamente de tus hábitos de compra con tu familia, pareja y/o amigos, y cuando te preguntan lo que has comprado, mentís en términos de cantidad y gastos. Es posible que también escondás las cosas que comprás.

Comprás para sentirte mejor: al comprar, la euforia recorre tu cuerpo y en la búsqueda de esta inyección de adrenalina, salís a comprar cada vez que sentís aburrimiento, tristeza, ira, soledad o ansiedad. Creés que comprar es un hobby.

Comprar te hace sentir culpable: después de haber comprado y gastado, te sentís culpable, pero esta culpa no es suficiente para regresar lo que has comprado o dejar de comprar.

Financiás tus compras con tarjetas de crédito: se ha demostrado que al comprar en efectivo, gastamos menos que con una tarjeta de crédito. Si vos te vas de compras y preferís usar tu tarjeta para “no sentir” el gasto, y encima has llevado más de una tarjeta de crédito al límite, puede ser una señal de alarma.

Has intentado dejar de comprar, pero no podés: éste es, sin lugar a dudas, el síntoma más claro de una adicción.  Al igual que un alcohólico o un adicto a las drogas, creés que tenés la situación bajo control y que lo podés dejar en cualquier momento; pero al intentarlo, fracasás.

La adicción a las compras no debe tratarse de manera light. Creer que porque no se están consumiendo sustancias nocivas para el cuerpo,  no puede ser tan malo, es un error. A pesar de que esta adición puede durar un corto tiempo, sus efectos se pueden sentir a largo plazo, no solo en la vida de los adictos, sino también en sus familiares y amigos. Comprar compulsivamente puede arruinar tus relaciones interpersonales, impedir el logro de metas a largo plazo y va en detrimento de tu salud financiera.

 
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Publicado por en mayo 7, 2013 en Gastos

 

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Tarjetas de crédito de tiendas: ¿valen la pena?

En muchas tiendas y supermercados, al acercarte a la caja a pagar, quien te atiende te ofrecerá una tarjeta de crédito de dicha tienda. Estas tarjetas son, en pocas palabras, tarjetas de crédito que solamente se pueden usar en esa tienda en particular. Con ella, podés hacer tus compras y pagar después, una vez que te llegue la cuenta; lo que significa que hay un interés de por medio y que podés terminar pagando por lo que compraste, más de lo que decía la etiqueta.store cards

Yo conozco a personas que tienen tarjetas de Simán, La Colonia y una que otra gasolinera y si además, Carrión les ofreciera una, también la aceptarían. Entonces, la pregunta es ¿realmente valen la pena?

Lo bueno

La principal ventaja de estas tarjetas –y la razón por la que la mayoría las acepta- es que frecuentemente ofrecen un descuento considerable en la primera compra que hacés con ella. Algunas ofrecen incluso, descuentos en las compras que hacés el día que te inscribís, por lo que es una gran tentación simplemente decir que sí al de la caja y conseguir 1% ó 25% de descuento inmediatamente. Pero eso no es todo, muchas vienen además, con una serie de cupones, suficientes para comprar una vez a la quincena si así lo quisieras  y diferentes descuentos, dependiendo de la compra. Así, si hay una tienda a la que vayás seguido y realmente comprés sumas considerables cada mes, puede que aplicar a una tarjeta de crédito te sea útil.

Lo malo

A pesar de las ventajas aparentes de estas tarjetas, como toda en la vida, también tienen su lado oscuro. Para empezar, suelen tener tasas de interés altísimas, a veces incluso más altas que las tarjetas de crédito que ofrecen los bancos. De esta manera, si se te olvida pagar el total de lo que consumiste durante el mes –o peor aún, gastaste más allá de tus posibilidades- podés llegar a pagar una pequeña fortuna en intereses,  lo que terminaría anulando por completo cualquier ahorro o descuento que pensabas obtener por pagar con la tarjeta de la tienda, y podrías incluso, terminar endeudándote.

Otro punto a considerar es que, a diferencia de las tarjetas de crédito regulares, éstas sólo pueden ser usadas en una tienda en particular, por lo que si no comprás ahí muy seguido, podés terminar coleccionando estas tarjetas en tu billetera.

Además, por ser ofrecidas por el personal en caja –quienes muchas veces reciben comisiones- rara vez estas personas están realmente capacitadas para explicar los términos y condiciones, tasas de interés y demás detalles del contrato. Así, para ellos es más importante que vos aceptés la tarjeta a que comprendás a lo que te estés metiendo.

¿Y entonces?

En conclusión, si estás considerando aplicar a una tarjeta de crédito de este tipo, asegurate que sea de una tienda que visitás con frecuencia para que realmente saqués ventaja de los descuentos y  promociones; pero  si no podés ser  lo suficientemente disciplinado para pagar el balance total a final de cada mes, probablemente es mejor que te mantengás lo más lejos posible de ellas.

 
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Publicado por en abril 26, 2013 en Gastos

 

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Lo que vos no querés, otro lo necesita

Una de mis mejores amigas pronto dará a luz a un hermoso bebé que llevará por nombre Leónidas. Bajo la insistencia de que necesitaba un “bolso para el hospital –con ropa y todo-“para el día del parto, la acompañé la semana pasada a una Iglesia donde tendrían una venta de artículos usados. Los bebés crecen rápido y todos sabemos que si alcanzan a usar la ropa de recién nacido más de 2 veces, te podés dar por bien servido; así, me sentí muy orgullosa de ella cuando decidió comprar ropa de segunda mano para esos primeros días, por la que pagó el 10% de su precio original.

Declutter

A esa venta de patio asistieron más extranjeros que taiwaneses y había personas –del hemisferio occidental- de todas las nacionalidades. Mamás comprando ropa para sus hijos pequeños, chavalas adolescentes buscando vestidos para el verano que ya se acerca, treintañeras con ansias de darle un giro a su guardarropa por un pequeño precio y señores en busca de libros y cafeteras.

Distinto a lo que la gente suele pensar, no hay nada malo en comprar ropa y artículos usados, por los que podés pagar un precio mucho más bajo que si los compraras nuevos.  Ir a una venta de patio o hacerte de algunas cosas en una tienda de segunda mano no te hace ni más pobre ni peor persona, al contrario, podés ahorrarte unos buenos centavos.

Sin embargo, los bajos precios no fue lo único de lo que me di cuenta en este evento. También me puse a pensar en el origen de los artículos a la venta y, a través de un poco de indagación, descubrí que las mismas personas –extranjeras, en su mayoría- que te mostraban lo que estaba a la venta, eran quienes lo habían donado. No estoy segura si recibieron o no un pago por sus bienes, pero aun asumiendo que el dinero recaudado fuera directamente a la Iglesia, sigue siendo un acto admirable deshacerte de lo que necesitás y darle la oportunidad a alguien más de conseguirlo por una fracción del precio real.

Así, no es ningún secreto que descongestionar tu hogar de cosas innecesarias, crea un ambiente mucho más placentero y sano, y que menos desorden te hace la vida más fácil. Lo que tal vez no resulte tan obvio es el hecho de que eliminar el desorden de tu casa puede traerte beneficios financieros. A continuación algunas razones por las que es bueno ordenar y deshacerte de lo que no necesitás, al menos una vez al año:

Teniendo menos, aprendés a vivir con menos. Solemos creer que para vivir cómodamente necesitamos muchos bienes. La televisión, la publicidad y hasta nuestros amigos nos muestran constantemente cosas “sin las que no podemos vivir”. Tomarte el tiempo de ordenar y limpiar las cosas que has acumulado a través de los años puede ser una verdadera llamada de atención, pues al deshacerte de lo innecesario, te das cuenta de la poca importancia que tenían en tu vida. Este cambio de mentalidad, de descubrir que no necesitás tanto para ser feliz, le quitará la presión de querer más a tu vida financiera.

Mientras limpiás, hacé un inventario. En el proceso de decidir lo que vale la pena quedarte y lo que es mejor regalar, date la tarea de hacer un inventario de tus pertenencias. Esto no sólo te ayudará a conocer el valor de lo que tenés, sino que además te puede ser de gran utilidad a la hora de lidiar con la aseguradora, en caso de pérdida, robo o desastre.

No hay por qué duplicar. Cuando tenemos demasiadas cosas, ni siquiera sabemos bien lo que tenemos y terminamos comprando cosas dobles. Al poner orden a tu hogar, re-descubrís artículos que tenías en el olvido y que si eran importantes, ya no tenés que reemplazar.

Ganá dinero. Muchas de las cosas que decidiste que no necesitás, pueden ser de gran valor para alguien más (como el caso de mi amiga con la ropa de bebé, por ejemplo), por lo que podés tener tu propia venta de patio y depositar lo ganado en una cuenta de ahorro.

En conclusión, tanto comprar artículos de segunda mano, como darle la oportunidad a alguien más de obtener lo que vos no necesitás, trae beneficios visibles a tu vida financiera. Aprendamos a diferenciar lo que son necesidades reales de lo que son simples deseos e intentemos llevar una vida minimalista y frugal, que sea además, consciente con el medio ambiente.

¿Y vos? ¿Qué experiencias has tenido comprando o vendiendo artículos de segunda mano? ¿Creés que vale la pena?

 
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Publicado por en abril 19, 2013 en Gastos

 

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Cambiar de país también afecta tus finanzas

A partir de hoy les escribo nuevamente desde Taiwán. Regreso a mi vida de vivir en un cuarto –compartido- en lugar de un apartamento, de comer fuera los 3 tiempos de comida, en lugar de comida casera y a hacerme a la idea de que un dólar aquí son 30 NTD, en lugar de 50 rupias.

India vs Taiwan2

¡O… cómo se sienten los cambios! Toda esta empacadera y desempacadera, pasar de 43 grados a 10 grados y de ver taiwaneses en la calle, en lugar de indios, me ha llegado. Lo confieso. Pero también me ha hecho pensar en el futuro. En dos meses estaré de regreso en mi amada Nicaragua y me tocará nuevamente adaptarme a un país, un clima y una moneda.

En estas primeras 24 horas de regreso en la isla bonita, me ha impactado el precio de las cosas. Y no es que no supiera el costo de vida, al final llevaba año y medio viviendo aquí cuando me fui, pero cuando te mudás, tu cerebro se acostumbra rápidamente a hacer transacciones en rupias en lugar de NTDs.

En India podía desayunar un omelette de tomate y cebolla, con 2 rodajas de pan por 30 rupias ($0.60 centavos de dólar), aquí podría pagar un poco más del doble por ese mismo desayuno. Cuando fui a almorzar hoy la pasta con verduras de siempre, pagué 140 NTD –un poco menos de $5.00 dólares-, en India almorzaba con $1.00 -$2.00 por día. ¿Y en Nicaragua? La verdad ya no me acuerdo.

India vs Taiwan

Y es así. Cambiás de país, de ambiente, de personas, de clima… de todo, y sin darte cuenta tu cerebro se adapta con facilidad a esos cambios, al punto que, a pesar de que la primera semana comparás precios y convertís monedas para saber cuánto estás gastando, después te acostumbrás a tus nuevas condiciones y ya no tenés que hacer cálculos en la cabeza: inconscientemente sabés si lo que estás comprando es caro o barato.

Mientras en India vivía con aproximadamente $250.00 dólares al mes, aquí mi presupuesto es de $600.00, sin grandes lujos en ninguno de los dos países. Pagar una entrada al cine allá eran $4.00 dólares, aquí son $10.00 –y con descuento de estudiante-. Así, mudarte de país, también afecta tus finanzas personales.

Cuando ese cambio incluye un cambio proporcional en tus ingresos, no hay ningún problema. Por ejemplo, si te mudás a Inglaterra por un nuevo trabajo, podrás sentir los precios altos al comienzo, pero como tu salario es en libras, no tendrás ningún problema adaptándote a tu nuevo estilo de vida. El problema es cuando el cambio en gastos (léase incremento), no viene acompañado de un aumento en tus ingresos: y eso es justamente lo que me está pasando a mí.

No cabe duda que en 10 días me voy a haber acostumbrado al costo de vida en Taiwán –de la misma manera que lo hice en India- pero por el momento, hasta comprar una manzana me parece un robo ;).

De esta manera, cuando por cualquier razón te toque viajar a otro país, o incluso, a otra ciudad, asegurate de conocer antes cuánto cuestan las cosas en ese nuevo lugar, pues si llegás con la idea de gastar en comida, hospedaje y entretenimiento lo mismo que en tu país de origen, te podés llevar una no-muy-grata sorpresa.

¿Y vos? ¿Qué cambios de precios has sentido en diferentes países? ¿Cuánto tiempo te ha tomado adaptarte?

 
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Publicado por en abril 12, 2013 en Gastos

 

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Gastos hormiga: las hormigas que se comen tu pastel

Te has fijado que cuando dejás un pastel en el microondas, llega una hormiga y empieza a satisfacer su hambre con tu pastel… pero es tan pequeña que vos no lo  notás. A las horas, más hormigas y más hormigas llegan hasta que empezás a percatarte que hay algo raro: ¿acaso no habías dejado un pedazo más grande de pastel?

gastos hormiga1Pero no es hasta varios días después que te das cuenta de las hormigas, las ves empachadas de tanto dulce y tu pastel se ha ido haciendo cada vez más pequeño. Ahora imaginá que ese pastel es tu salario, y que tenés unos “gastos hormiga” que merman tus ingresos sin que te des cuenta…. hasta que ya es demasiado tarde.

Los gastos hormigas son todos esos pequeños gastos que vamos haciendo a lo largo del día –y de todos los días- sin percatarnos, pero que, al sumarlos a través del tiempo llegan a formar una cantidad de dinero bastante respetable que pudimos haber ahorrado o invertido.

Los ejemplos más comunes de gastos hormiga son: la compra de cigarros (para aquéllos que fuman), el cafecito de la mañana y/o de la tarde, los chicles después del almuerzo, la repostería de la merienda y las gaseosas o jugos para acompañar la comida. Estamos tan acostumbrados a estos pequeños gastos que ya los hacemos en automático. Además, como consideramos que C$10.00 o C$20.00 son montos pequeños e insignificantes comparados a nuestro salario, ni siquiera los registramos mentalmente a la hora de pagar. De repente, llega el fin de mes y tu pastel ha sido comido por hormigas.

Así, una gaseosa por sí sola podrá no perjudicar tu cartera, pero ¿qué tal 365 gaseosas en un año? El número por sí solo es alarmante, tanto para tus finanzas como para tu salud.

La mejor manera para fumigar esos gastos hormiga es llevando un presupuesto, en el que:

  • Registrés cada una de las compras que hacés: lo podés anotar en tu celular o en una libreta día a día.
  • Pongás un límite a lo que podés gastar en cada rubro: una vez que sepás cuánto gastás y en qué, podés decidir a cuál de esos gastos hormiga le querés hacer un recorte.

Dice mi amigo el israelí que dejó de leer blogs de finanzas personales –el mío incluido!- porque todos recomendamos lo mismo: dejá de comprar el café fuera y hacelo en tu casa. En sus palabras “con eso nunca me voy a hacer millonario” y tiene razón, con ahorrarse la compra del café no se volverá un magnate…. pero y qué tal si además de ahorrarse el café, se ahorra las galletas –con las que acompaña el café-, cigarros, gaseosas y demás gastos hormiga durante un par de años. Sus ahorros podrían verse algo así:

Gastos hormiga

¿Qué harías con C$27,000.00 extra el próximo año? Estarás de acuerdo que es una cantidad nada despreciable para pagar deudas, ahorrar para el retiro,  empezar a invertir o simplemente llegar a fin de mes, si es que es tu caso.

No permitás que tu pastel se vea mermado mes a mes por pequeñas hormigas a las que no ves. Empezá a registrar desde mañana cada una de tus gastos y fumigá cuantas hormigas sean necesarias.

¿Y vos?  ¿Cuáles son los gastos hormigas de los que sos víctima mes a mes? ¿Qué podrías estar haciendo con ese dinero? 

 
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Publicado por en febrero 5, 2013 en Gastos

 

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Regresando a clases sin regresar a las deudas

De la misma forman en que las empresas motivan a sus empleados dándoles un buen espacio para trabajar, mi mamá trataba de motivarme cada comienzo de clases, comprándome la cartuchera que me gustaba –aquéllas a las que les apretabas un botoncito y salía el borrador, apretabas otro y salía el tajador-  y útiles escolares que quería y “necesitaba” para ser una buena alumna. La verdad es que viendo en retrospectiva, aunque valoro inmensamente sus esfuerzos, la razón por la que salía bien en clases, en definitiva no era porque el borrador fuera rosado.Hermanitos Arróliga-Lezama

A esa edad, uno no sabe de dónde viene el dinero… ¿tal vez crece en los árboles?
Querés todo y querés lo mejor. Ahora, después de haber trabajado y saber lo que cuesta ganarse un mes de salario, valoro más los uniformes nuevos cada año.

Habiendo dicho esto, el comienzo de las clases se acerca, y con él, una serie de gastos que se suman a lo gastado en las fiestas decembrinas. Evidentemente no gastar, no es una opción: los niños y niñas TIENEN que ir a clases. Pero sí hay algunas cosas que podemos hacer para ahorrarnos unos cuantos centavos:

  • Primero en casa: Antes de salir corriendo lista en  mano a las librerías a comprar, revisá qué útiles ya tenés en tu casa, pues muchas veces los niños y niñas no terminan de gastar lapiceros, borradores, e incluso cuadernos del año anterior.
  • Lo necesario: No hagás de este regreso a clases una “Navidad: parte #2”, comprándole a tus hijos e hijas lo más caro que encontrés, como una manera de compensar el tiempo –y a veces, el amor- que no le das el resto del año. Comprá lo que dice tu lista y no te salgás de presupuesto.
  • Más barato por docena: Llamá a tus amigos y otros padres de familia  y compren cuadernos, libros y demás útiles escolares juntos. Así consiguen descuentos por comprar al mayoreo.
  • Compará: Los comercios saben que todos tienen que suplirse de útiles y por ganar un cliente, entran en una guerra de precios. Antes de comprar, compará precios en diferentes lugares y buscá promociones, la diferencia pueden ser unos cuantos córdobas, pero multiplicado por varios artículos llega a ser un gran ahorro.
  • Re-usá: Por lo general, los colegios usan los mismos libros año tras año. Organizá a los padres de familia del colegio de tus hijos e hijas para que se vendan unos a otros –a precios descontados- los libros usados y en buen estado que sus hijos e hijas acaban de dejar.
  • Uniformes: ¿Realmente necesita uno nuevo? Si el niño o niña está en la primaria, probablemente creció y en definitiva hay que buscar unos nuevos. Pero cuando ya estás en 4to o 5to año, generalmente dejaste de crecer y de ensuciarte en el recreo, por lo que puede que tus uniformes del año anterior sigan en buen estado. Otra consideración a tomar en cuenta es darlos a hacer, siempre resulta más barato que comprarlos en el colegio.
  • Tarjetas: Es una época en que hasta los bancos aprovechan para hacer negocios, ofreciendo descuentos en librerías y otros comercios relacionados al pagar con tu tarjeta de crédito. OJO: ¡es un arma de doble filo! Si no tenés deudas y sos de los que paga puntual su tarjeta, adelante, aprovéchalo. Si tu tarjeta está a punto de reventar y ya estás pagando intereses, abstenete de considerar esta opción. ¿Para qué enjaranarte más?

Pensando en el futuro

Si podés costearlo, siempre es una buena idea empezar a planificar el futuro e ir haciendo un “guardadito” a lo largo del año, para que cuando llegue el 2014, no sintás el gasto de golpe. Este ahorro no tiene que ser una gran cantidad, pero reservar $5 dólares cada semana, suman $260 que ya tendrás listos para los útiles del próximo año.

¿Y vos? ¿Qué otras formas conocés para ahorrar en este regreso a clases? ¿Cuánto gastás normalmente en esta época del año?

 
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Publicado por en febrero 1, 2013 en Gastos

 

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