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Archivo de la etiqueta: Gastos innecesarios

Yo también quiero ir al concierto

Juan Luis Guerra viene dentro de pocos días a nuestro país. La publicidad nos invade por todos lados, invitándonos a pasar una noche fenomenal al ritmo de su música. Vos ni sos fan ni estás muy seguro o segura de lo que canta, pero como tus amigos van, entonces vos también. Juan Luis Guerra

Los conciertos, obras teatrales y eventos esporádicos que se dan en Nicaragua pueden resultar la ocasión perfecta para que vos no cumplás con el presupuesto que muy detalladamente hiciste. Por eso, antes de que salgás corriendo a comprar tu entrada, te invito a que leás unos cuantos tips para mantener tu vida financiera en orden.

Lo primero es lo primero: hay que ser selectivos. No podés asistir a todos y cada uno de los conciertos que haya. Es verdad que son pocos, pero aun así, ir a uno suele ser caro y dinero que no tenés apartado en tu presupuesto. Por eso, es importante que sepás diferenciar cuáles son los cantantes o grupos que más te gustan e ir a ésos, no comprar boletos solo por hacer algo diferente (escuché esa excusa por ahí). Así, si cuando escuchaste del evento este 14 de Septiembre dijiste “¿Juan Luis qué?”, sería recomendable que buscaras algo diferente que hacer esa noche.

Como cualquier otro gasto, los gustitos y gastitos por entretenimiento deben formar parte de tu presupuesto. Si vos sos de las personas que realmente disfrutan ir a conciertos, lo más sano es que vayás llenando tu chanchito para que tengás fondos disponibles cuando se presente algo que te interese. Si mes a mes, vos lográs separar C$100.00 ó C$200.00, el día que necesités el dinero, no vas a abrir un hoyo a tu cartera: ya vas a tener el dinero listo para gastar.

En este caso en particular, con una tarjeta de crédito de Movistar te dan un upgrade; es decir que si comprás el boleto de U$30.00, te darán un asiento de $50.00 y así sucesivamente con los distintos lugares. Si ya tenés tu tarjeta y sabés que vas a poder pagar el total del consumo (en este caso, el precio del boleto) antes de la fecha de pago, puede ser una excelente opción comprar la entrada con la tarjeta. Sin embargo, si vas a solicitar la tarjeta solo para poder usarla en esta compra, podés terminar enjaranándote o, en el mejor de los casos, acumulando una tarjeta más.

Por otro lado, hay que recordar los costos asociados. ¿Y estos qué son? Pues bien, cuando vas al cine, normalmente se te antojan unas palomitas con extra mantequilla o unos nachos con doble de queso y una gaseosa light tamaño gigante: éstos son costos que se suman a la entrada al cine. Así mismo, al planear ir a un concierto, sumale al precio del boleto lo que vas a consumir antes, durante o después del evento. Esto significa las cervecitas para pasar el rato más ameno y/o la cenita para cerrar la noche con broche de oro.

Las re-ventas hay que evitarlas a toda costa: ¿por qué pagar el doble cuando pudiste haber pagado el precio normal? Cuando te ves obligado u obligada a comprar en re-venta es porque no tuviste la previsión de comprar en el momento adecuado, lo que indica que el concierto no era tu prioridad. Esto nos regresa al punto #1, que nos dice que debemos seleccionar los conciertos a los que realmente queramos ir.

Finalmente, si de plano no lo incluiste en tu presupuesto y te morís por ir a ese concierto, buscá ingresos extra. Sé que no es fácil, pero conozco el caso de una chavala que con el fin de ahorrar lo máximo posible para la prima de su casa, empezó a vender su ropa y zapatos – ¡tenía muchas cosas!- entre sus amigas y compañeras de trabajo. Bien dicen que querer es poder y estoy segura que si le echás cabeza, más de algo encontrarás para generar más ingresos ;).

¿Y vos? ¿Vas a ir al concierto? ¿Cuál es el monto que destinás en tu presupuesto mensual para entretenimiento?

 

 
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Publicado por en noviembre 8, 2013 en Gastos

 

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Me subieron el salario y ahora tengo menos dinero

Un par de días atrás me reuní con un cliente a quien, en Enero, le habían subido el salario casi un 60%. El problema es que a pesar de tener un ingreso mayor, él seguía sin poder ahorrar y sin saber en qué estaba gastando.

smart-negotiatorLo que a él le sucede no es extraño. Estoy segura que ustedes, al leer esto, pensarán “si yo tuviera ese incremento, haría esto, esto y esto”, ¿o no? Pero la realidad es que probablemente ustedes tampoco sabrían qué han hecho con el dinero que ahora ganan de más. Éste es, sin duda, un problema súper común.

¿Dónde está el kit del asunto?

Pues bien, la razón por la que a pesar de ganar más dinero, las personas continúan sintiendo que no es suficiente, es porque al verse con más efectivo en las manos –o fondo en las tarjetas- sus gastos también incrementan y, en la mayoría de los casos, son en cosas que NO necesitan, como idas a restaurantes, bares, el cine o compra de ropa, zapatos y accesorios. En fin, el incremento salarial no ha servido para aumentar nuestra fortuna, sino para aumentar nuestros gastos.

Y yo no digo que al tener más dinero, no aumente también lo que gastás en tu nivel de vida y entretenimiento. Es normal que querrás salir más, o a lugares más caros, y que querrás también, vestir ropa de mejores marcas. El problema empieza cuando utilizamos el 100% de ese nuevo ingreso en artículos de consumo que, de ninguna manera, nos ayudan a crear más dinero en el futuro. Esto solo se logra ahorrando y posteriormente, invirtiendo.

¿Entonces qué hacemos?

La mejor manera de ahorrar es pagarte a vos primero. Esto quiere decir que, incremento salarial o no, en cuanto recibás tu salario los días 15 y 30 (o el día que te paguen), lo primero que debés hacer es separar el monto que vas a designar a tu cuenta de ahorro: pagarte a vos primero. Muchos deciden que van a ahorrar al final del mes, en dependencia de lo que les sobre; déjenme decirles que nunca sobra nada, porque siempre encontramos algo en qué gastar, al ver dinero en la cartera.

Así, al recibir un incremento salarial, tu capacidad de ahorro debería ser mayor que antes, ¿es o no es? Muchos gurús de las finanzas personales indican que lo mejor es destinar la totalidad del nuevo ingreso al ahorro, bajo la premisa de que si antes vivías con $500.00 dólares y lograbas llegar a fin de mes, ¿porque ahora no podés seguir viviendo con lo mismo? Y tiene sentido, pues de esta forma, tus ahorros van a subir como la espuma y vas a poder empezar a invertir y tu futuro va a estar asegurado.

Yo, que creo más en los balances, recomiendo hacer una distribución más pareja de ese dinero extra. Sin lugar a dudas, el mayor porcentaje debe ir a parar a una cuenta de ahorro que luego podás invertir, pero otra parte puede destinarse a darnos gustitos  y a hacer cosas a las que antes no teníamos acceso; después de todo, de eso se trata la vida: de encontrar balances y de disfrutar, pero hay que pensar en el disfrute futuro (en nuestra jubilación, en épocas de vacas flacas, etc.) y no solo en el disfrute presente.

En conclusión, la próxima vez que recibás un aumento de sueldo, pensá que antes de subir tu nivel de vida y gastar  más, es más importante aumentar tus ahorros y/o tus inversiones, para hacer que ese dinero rinda y crezca, haciendo que el incremento salarial valga la pena.

¿Y vos? ¿Has recibido incrementos en tu salario? ¿Qué has hecho con ese dinero extra?

 
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Publicado por en agosto 27, 2013 en Ahorro

 

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Antes de comprar….

¿A quién no le gusta ir de compras? Aunque sea una actividad típicamente relacionada con las mujeres, la verdad es que los hombres también salen, gastan y compran, por lo que este post es para todas y todos. Esa sensación de felicidad y satisfacción que te da salir de una tienda, bolsa en mano se fuga tan rápido como llegó, y en la búsqueda de prolongar el sentimiento, seguimos comprando y comprando.

smart shoppingEs así como se nos va el dinero y no nos damos cuenta. La base de una vida financiera sana es saber gastar y para esto, antes de sacar los billetitos de tu billetera, o peor aún, pasar tu flamante tarjeta de crédito, preguntate 5 cosas:

¿Lo quiero o lo necesito?

Saber diferenciar entre necesidades reales y simples deseos es tan importante, que hace un par de meses dediqué un post específicamente pare esto (que pueden leer aquí). Se nos ha hecho costumbre ver algo repentinamente en el aparador, decir “lo necesito” y correr a pagar a la caja. Momento, tomate tu tiempo y analizá: si hasta hace 5 minutos no sabías que eso existía, ¿por qué ahora es tan imprescindible tenerlo? La realidad es que la mayoría de las cosas que compramos, no las necesitamos realmente.

¿Lo voy a usar?

Seamos honestos y honestas con nosotros mismos: ¿cuántas veces no has comprado algo porque pensaste que estaba barato, aunque no te convenciera como te quedara o que realmente te gustara? El resultado final son unos jeans, zapatos o cartera en el fondo del closet, con la etiqueta todavía puesta que nunca te pusiste ni te pondrás. Como dijo Sandra Bullock en “The Blind Side”: si hay algo que sé sobre compras es que la tienda es el lugar donde más te va a gustar, si no te convence aquí, te aseguro que no te lo pondrás una vez comprado.

¿Lo puedo pagar?

Esta pregunta es BASICA y primordial, pues puede ser que realmente lo necesités y que sea algo que vayás a usar, pero si en este momento no tenés el dinero para pagarlo, quizás lo mejor sea esperar un poco hasta reunir la plata necesaria y luego comprarlo. A no ser que se trate de temas de salud o que van a afectar tu calidad de vida, la mayoría de las cosas pueden esperar hasta la siguiente quincena y no vale la pena endeudarse y vivir con el estrés que esto conlleva por comprar algo en ESTE momento.

¿Me va a traer más dinero?

Esta pregunta es clave para saber si lo que estás comprando es realmente un gasto o puede ser considerado una inversión. Hace una semana me reuní con un cliente que quería estudiar una maestría, pero me decía que no tenía el dinero para pagarla y no quería adquirir una deuda tampoco. En este caso, una maestría o cualquier estudio puede ser considerado una inversión, pues en el futuro, tus posibilidades de conseguir un mejor empleo y un mayor salario se incrementan sustancialmente: es algo que te va a traer más dinero.

¿Me va a traer un ahorro a largo plazo?

OK, si de plano la compra no te va a traer dinero en el futuro, preguntate si por lo menos va a implicar un ahorro a largo plazo. Por ejemplo, la compra de un carro más caro que otro: si la opción A resulta más barata pero también mayores gastos de combustible, irte por la opción B, en la que gastás más ahorita pero menos en el largo plazo, puede valer la pena.

Recordá que trabajás duro todos los días por ganar un sueldo al final de la quincena, por lo que merecés que ese dinero dure más allá de los 15 días. Esto se logra haciendo compras inteligentes y no derrochando en cosas que no necesitás y de las que te vas a olvidar al día siguiente.

¿Y vos? ¿Cómo comprás? ¿Cuáles son tus parámetros para decidir si algo vale la pena o no?

 
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Publicado por en agosto 20, 2013 en Gastos

 

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¿Realmente es imposible ahorrar?

¿Y cómo voy a ahorrar si ni siquiera alcanzo a llegar a fin de mes?” Es una de las excusas preguntas que escucho constantemente de las personas en este mundo de las finanzas personales. La mayoría de las y los nicaragüenses se queja de que su salario es muy bajo, que apenas alcanza a sobrevivir con eso y, que por ende, ahorrar está fuera de este mundo.

¿Pero realmente es cierto? Antes de que salten – ¡ya los conozco!-, déjenme aclararles que yo estoy clara que vivimos en un país donde más de la mitad de la población vive en situación de pobreza y pobreza extrema. Ellos, por supuesto, están fuera de mi comentario. Pero ustedes, los que tienen acceso a Internet, ya sea en su trabajo o en su casa, y que están leyendo este post, no pertenecen a esa parte de la población y es a ustedes a quienes me dirijo.

Tenía años de no ir a una Hípica, y este 1ero de Agosto, debido a que una amiga de Taiwán me está visitando, decidí ir y llevarla a ver de qué se trataba esta festividad. ¡Me quedé impresionada con la cantidad de gente que estaba ahí! Sobre todo porque la gran mayoría estaba tomando y comiendo como si no hubiera mañana. Y yo solo pensaba “¿cómo es que no tienen dinero para ahorrar, pero sí para salir y tomar?”

1 Agosto

Había un stand de Flor de Caña que se mantuvo, durante unas 3 horas, con una fila de aproximadamente 20-25 personas constantes. Y ¿saben ustedes cuál era la gran conmoción? No era el ron –que se pueden tomar cualquier día-, eran unos vasos plásticos, altos, de colores, donde te lo servían. Me acerqué a preguntar cómo funcionaba la compra y esto me dijeron: el primer trago cuesta C$80.00 (con el vaso incluido) y después pagás C$30.00 por cada refill. Ah! Pero qué contenta salía la gente con su vaso plástico made in China.

Mientras veíamos pasar el desfile, había un señor a nuestro lado que había llegado con su familia, media docena de hijos por lo menos, a los que mandaba cada 15 minutos a comprarle una Toña. Calculo que se habrá tomado una docena de cervezas en el rato que estuvimos de espectadores. ¿Qué pasaría si él –o cualquiera de ustedes- dejara de tomarse la mitad de esas cervezas los fines de semana y decidiera ahorrar ese dinero?

Pero los gastos de las hípicas no empezaron ahí… ni terminaron ese día tampoco. El miércoles 31 me di una vuelta por el Alhambra y todos los restaurantes/bares que están por ahí estaban LLENOS antes y después de que yo saliera del cine. Claro, el día anterior había sido día de pago y el día siguiente día de fiesta: había que gastarse la mitad del salario en los primeros 3 días de la quincena; por eso es que después andan sufriendo y pidiendo adelantos de salario al banco o al jefe.

Aunque pueda parecer que los estoy regañando, no es así ;). Mi intención es hacerlos conscientes de que separar una parte del salario –así sea el 5%- cada mes, no está pegado al cielo. ¿Que cuesta? Sí claro, por supuesto que cuesta… igual que todas las cosas que valen la pena en la vida. Estamos muy acostumbrados a esperar el salario como agua de mayo, gastarlo en el primer fin de semana y después vivir coyol quebrado, coyol comido. Si hay dinero para salir, comprarse ropa, tomarse unas cervezas o ir al salón, también debe haber dinero para ahorrar: es una cuestión de darle prioridad a tu vida.

¿Y ahorrar para qué? Para todo aquello que querrás lograr. En definitiva, si tus metas no tienen nombre y apellido, ahorrar te va a parecer sin sentido, pero por lo menos debés estar pensando en tu futuro yo y debés ir separando una huaquita para vivir dignamente en tus años dorados.

Recuerden que la mejor manera de ahorrar es separar el monto que querés desde el momento mismo en el que recibís tu pago. Decirte a vos mismo “voy a ahorrar al final del mes lo que me sobra” es una mentira, pues terminamos por gastarlo todo y no ahorrar nada. Al ahorrar en el primer instante, te olvidás de que ese monto existe y encontrás la manera de llegar a fin  de mes sin él.

¿Y vos? ¿Ahorrás una parte de tu salario? ¿Lográs ahorrar el mismo monto siempre? ¿Qué gastos podrías recortar para destinar una mayor cantidad a tus ahorros?

 
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Publicado por en agosto 6, 2013 en Ahorro

 

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Los 9 errores financieros más comunes que cometen los jóvenes

Hace un par de días salí con mis amigas a cenar. Cuando llegó el momento de pagar la cuenta, todas sacaron de su cartera, una tarjeta para pagar. Si eran de crédito o de débito no lo sé, porque no se los pregunté; sin embargo, yo me quedé pensando si es que no andaban efectivo y por qué, si es que tenían ese gasto dentro del presupuesto, o si es que ese tarjetazo iba a implicar una deuda para ellas.

millennials-and-moneyEl caso es que mi cabecita comenzó a trabajar y decidí escribir este post, con los 9 errores financieros más comunes que los jóvenes –y también los no tan jóvenes- cometemos. Si vos te vas dentro del saco, es momento de ponerle orden a tu relajito financiero.

No saber usar tarjetas de crédito. Te ofrecen una: la aceptás. Un mes después te ofrecen otra, ¿por qué no? Cosas como el monto límite, la fecha de pago y las tasas de interés no forman parte de los conocimientos que tenés al día, pero ¡ay qué bonito se siente salir con los amigos y sacar tu flamante tarjeta de crédito para pagar! Conclusión: si la vas a tener, aprendé a usarla.

Gastar como que no hay mañana. Sobre todo cuando acabás de empezar a trabajar y comenzás a recibir tus primeros salarios, lo más probable es que no resistás la tentación de acabarte cada centavo antes de que terminar la quincena. Y lo peor, en cosas que no necesitás. Conclusión: el mañana SI existe, dejá también unos cuantos centavos para tu futuro yo.

Pagar de más en hospedaje. Si todavía vivís con tus papás, te libraste de ésta y espero que por lo menos ayudés con algunos gastos de la casa. Cuando los jóvenes abren sus alas para volar lejos del nido, es común que gasten demasiado en su casa, ya sea que alquilen o compren y están pagando una hipoteca, quieren vivir igualito que como con la familia y se mudan a lugares que están por encima de sus posibilidades. Conclusión: no vivás en una casa que no podés pagar.

Tener un hueco en la cartera. Que es lo mismo que “no presupuestar”. Ya debo parecer disco descompuesto con la misma cantaleta, pero si no hacés un presupuesto y llevás un control de todos y cada uno de tus gastos (esto quiere decir desde el transporte hasta la gaseosa de la tarde), vas a vivir con el sentimiento de que simplemente no sabés a dónde se va tu dinero cada mes y no vas a poder dirigir tus ingresos hacia las cosas que más te importan. Conclusión: ya sea con una App en tu moderno Smartphone, una hoja de Excel (como yo) o una simple libretita que andés con vos, empezá por registrar tus gastos.

No contar los gastos hormiga. Aunque este punto se relaciona mucho con el anterior, lo cierto es que sé de jóvenes que se ponen a sacar sus cálculos de presupuesto y a registrar uno que otro gasto, pero lo hacen solo con los que consideran importantes (es decir grandes) y se les olvida que los gastos pequeños son de los agujeros financieros más grandes que tenemos. Empezá a sacar cuenta de lo que gastás en chicle, café, cigarros y gaseosa al mes y creeme que te vas a asustar. Conclusión: los gastos hormiga se roban tu pastel, ¡incluilos también!

Actuar como que esas cosas les pasan a otros. Las emergencias, los despidos, los choques, las enfermedades y demás no sólo le pasan al primo del amigo, también te pueden pasar a vos. Como jóvenes solemos ver las catástrofes y los días lluviosos como cosas lejanas con las que no logramos identificarnos, pero una emergencia le pasa a cualquiera y eso te incluye a vos. Conclusión: es necesario tener un colchón listo –preferiblemente en el banco y no debajo en tu cama- para que un mal rato no se convierta en una deuda de años.

Cargos bancarios. Ya sea que fuiste a sacar dinero a un cajero que no es de tu banco, pediste un adelanto de salario porque la quincena no te alcanzó, se te fue la onda y no pagaste a tiempo tu tarjeta de crédito, o sacaste mal los cálculos y retiraste más dinero del que debías, terminaste pagando –por no decir regalando- una comisión al banco. Conclusión: todos esos pequeños gastos también cuentan y con un poco de orden podés evitar gastar de más.

No invertir en vos. Ya pasaste por la Universidad, sacaste tu carrera, tenés tu título enmarcado y colgando en tu casa… para qué seguir estudiando, ¿correcto? No. Incorrecto. La mejor inversión que podés hacer es en vos mismo y si hay alguien que nadie te puede quitar es la educación recibida. Seguir aprendiendo es el primer paso para un largo camino de superación personal y profesional. No lo veás como un gasto, es una inversión. Conclusión: la vida no acaba después de la Universidad, continuá formándote, sacá una especialidad, una maestría, un idioma, o un curso de algo que te guste.

No planear para el futuro. Soy joven hoy, mañana y siempre. ¿El futuro? En el futuro también voy a ser joven. Pues no, lastimosamente las cosas no funcionan así y va a llegar un momento en el que tendrás que comprar casa, quizás tener hijos y enviarlos al colegio, y de segurito segurito, te vas a retirar porque ninguna empresa te va a tener ahí para toda la vida. Esos años dorados son para que disfrutés, no para que sufrás angustias ni penas. Conclusión: De cada córdoba que ganés, separá 10 centavos para tu viejito interno.

Y ahí lo tienen. Mi lista de los 9 errores financieros más comunes que he visto a los jóvenes –así como de  mi edad- cometer. Por supuesto, esto no quiere decir que todos vayamos por ese camino o que no existan otros errorcillos por ahí que otras personas estén cometiendo.

¿Y vos? ¿Cuáles son los errores financieros que te has dado cuenta que cometés en el día a día? ¿Qué otros errores podrías agregar a esta lista?

 
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Publicado por en julio 26, 2013 en Planeación Financiera

 

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El problema no es la deuda, sino el gasto

¿Cuántos de ustedes tienen una –o más- deudas en este preciso momento? Y ¿Para cuántos de ustedes ésta no es la primera vez que están endeudados? Hace un par de días hablaba con un cliente que me decía que estaba estresado por su nivel de deudas, pero que como ya en el pasado había debido CINCO veces lo de ahora, no lo veía tan grave.

deuda¡Válgame Dios! Ok, es verdad: cuando estamos endeudados, el problema podría ser peor, porque tu deuda podría ser mayor; pero de eso, a pensar que has progresado, hay un largo trecho.

Cuando las personas me buscan para salir de deudas, mi enfoque principal NO es en la deuda, aunque ésa sea la preocupación principal de la persona. Mi enfoque es en los gastos, en los hábitos de consumo y en la razón principal por la que llegó a deber tanto.

¿Por qué?

Imagínense ustedes una persona con sobrepeso, que hace una de esas dietas mágicas de 10 días, donde baja 10 libras. Y luego otra de 2 semanas en la que baja 12 libras más… y así se la lleva hasta que llega a un peso saludable. ¿Solucionó su problema? Yo diría que momentáneamente, porque las probabilidades de que pueda mantener hábitos alimenticios sanos son muy escasas.

Lo mismo sucede cuando alguien que debe, piensa que su única preocupación es encontrar el dinero para pagarle al banco. La razón principal por la que las personas entran y salen de deudas, múltiples veces en sus vidas es porque nunca hubo un auto-análisis de su manera de consumir y un cambio real en sus hábitos de compra.

Así, no es lo mismo que alguien se haya metido al clavo de las deudas porque se quedó sin trabajo, se enfermó o tuvo alguna emergencia –para lo cual, es necesario tener un fondo de emergencia-, que otra persona que nunca llevó un control de gastos, compraba lo que se le antojaba y pasaba el tarjetazo cuando el efectivo le faltaba.

¿Y qué hago?

Para salir de deudas, es imprescindible que dejés de gastar en cosas innecesarias, sino, tu problema se puede ir haciendo más grande. Si tu(s) deuda(s) son de tarjeta de crédito, empezá por dejarla en el congelador para evitar que la sigás pasando y endeudándote más.

Es necesario hacer un presupuesto y llevar un control de gastos, que te permita identificar a dónde se va tu dinero cada mes y en qué áreas de tu vida podés cortar un poco para ir abonando lo máximo posible a tu deuda.

Pero ahí no acaba. Un proceso de auto-análisis debe empezar para que te des cuenta por qué llegaste a deber tanto, ¿es que acaso estás tratando de suplir algo que te falta interiormente con compras? ¿O es que querés impresionar a alguien con el nivel de vida que estás llevando fuera de tus posibilidades?

Al identificar las acciones y hábitos que nos han llevado a deber hasta lo que no tenemos, podremos conocernos mejor a nosotros mismos y realizar cambios en nuestro comportamiento que nos permitan llevar una vida tranquila, libre de deudas. Porque seamos sinceras/os: ¿A quién le gusta que el banco lo llame 5 veces al día para cobrarle? Lo cierto es que las deudas generan un nivel de estrés mayor al que podemos sentir por nuestro trabajo y deteriora nuestra salud física y emocional.

¿Y vos? ¿Tenés deudas? ¿Por qué razones has llegado a endeudarte?

 
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Publicado por en julio 19, 2013 en Deudas

 

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Lo quiero y lo quiero ya

Hace un par de días escuchaba la conversación entre un conductor y su jefe, sobre unas compras a crédito que el primero había realizado en “El Gallo más Gallo” y que apenas estaba terminando de pagar. Después de una lista detallada de los diferentes productos que había comprado bajo esta modalidad, el jefe le preguntó: ¿pero y no sería más fácil que ahorraras el dinero y lo compraras en efectivo? A lo que el conductor –muy sabiamente-le respondió: sí, ésa sería la manera correcta, el problema es que uno compra así porque quiere las cosas ya.

like-a-boss-meme-generator-i-want-it-now-like-a-boss-e075a2Ahí lo tienen. A veces pensamos que las personas que no han pasado por la Universidad, o siquiera por la secundaria, se enredan en estas compras porque eso es lo mejor que pueden hacer, porque simplemente no saben sacar cuentas y el negocio les está dando vuelta. Esta conversación fue, para mí, la prueba de que no es tan así el caso, pues el conductor estaba claro de lo mucho que estaba pagando, de la diferencia que haría en su vida pagar en efectivo y sobre todo, de que la razón por la que lo hacía es porque quería las cosas YA.

Y así somos la mayoría. No importa la edad, la educación o a qué nos dedicamos, la mayoría de nosotros no ahorra y/o termina endeudándose porque prefiere la gratificación instantánea que la gratificación retardada. El pensamiento es: puedo ahorrar estos $20.00 ahorita –y durante varios meses- para irme de vacaciones el próximo año, o gastármelos el fin de semana en unas cervezas con mis amigos. ¿Para qué esperar? Mejor me lo gasto ya.

De esta manera vamos por la vida sin ahorros, sin protección que nos respalde y sin siquiera un colchón donde recostarnos en caso de una emergencia. El tema del ahorro para el retiro es uno que he tocado en varias ocasiones (¡y lo seguiré haciendo!) porque es de vital importancia que tengamos un fondo para nuestros años dorados y no tengamos que depender de nuestros hijos u otros familiares en los últimos años de nuestra vida. Necesitamos visualizarnos a nosotros mismos de 60-70-80 años, con las necesidades económicas que vamos a tener para que nos caiga el 20 de que esa persona por la que estamos dejando de gastar ahorita, somos NOSOTROS MISMOS.

Así mismo, es común darse una vuelta por las tiendas, ver algo que te gusta y no dudar en pasar la flamante tarjeta para pagarlo. Entre el me lo merezcoy el lo quiero ya estamos auto-saboteando nuestra salud financiera y poniendo en riesgo nuestros planes futuros.

El otro día leía un estudio a nivel mundial que mostraba que las personas utilizan sus ingresos y pasivos (deudas) para financiar su consumo y adquirir bienes, sin embargo, las deudas están aumentando a un ritmo más rápido que la adquisición de activos. ¿Qué quiere decir esto? Que no estamos esperando. Que por tener las cosas en este instante, estamos adquiriendo grandes cantidades de deudas que no son comparables con los bienes que recibimos a cambio. Porque ¿saben ustedes qué es lo peor del caso? Que la mayoría de gastos que hacemos buscando la gratificación instantánea son bienes de consumo, que en lugar de hacer crecer nuestro dinero, lo disminuyen.

Seamos pues, pacientes. Roma no se hizo en un día y a estas alturas seguramente te has dado cuenta que las cosas importantes que has logrado en tu vida te han costado tiempo y esfuerzo. Hagamos lo mismo con nuestros planes futuros y pongamos orden a nuestra vida financiera. Sabiendo a dónde quiero ir y qué quiero lograr va a ser más fácil que podás posponer la gratificación instantánea y recibir un bienestar mayor en el futuro.

 
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Publicado por en julio 12, 2013 en Gastos

 

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Gasto porque me lo merezco

¿Cuántas veces has comprado algo bajo la premisa de “trabajo duro y me lo merezco”? Sin lugar a dudas, es una frase que yo he escuchado incontables veces y que continúo escuchando cada vez que un amigo o amiga pasa su flamante tarjeta en el bar, restaurante o tienda de ropa donde estamos. keep-calm-and-me-lo-merezco

Ya sean las cervezas del fin de semana, los frappuccinos de la tarde, la revista mensual o las compras de ropa una vez al mes, casi todas y todos caemos en el “gasto porque me lo merezco”.  Tal vez más que esos zapatos nuevos, lo que te merecés es la tranquilidad de saber que vivís dentro de tus posibilidades y que no tenés deudas por pagar.  Quizás más que esas vacaciones en San Juan, por las que vas a pasar pagando 6 meses, lo que te merecés es la seguridad de tener un fondo de emergencia.

La mayoría de las personas terminan comprando lo que quieren y cuando lo quieren porque sienten que trabajan duro para ganárselo y eso les da el derecho de malgastar su dinero. Y así es: uno trabaja y gana para gastar. Pero para gastar en las cosas que son importantes para nosotros, no en cosas que después no recordamos haber comprado o que no disfrutamos al haberlas gastado.

Después de todo, a uno le toca levantarse temprano todos los días, manejar en el tráfico, pasar el día usando tacones si sos mujer, escuchando reclamos de clientes o gritos de la jefa/e  y al final de la quincena cuando llega tu pago al banco, lo primero que querés hacer es retribuirte y premiarte por lo duro que has trabajado, ¿no?

Pero esta frase es en realidad una manera de justificar nuestra manera de gastar, de convencernos a nosotros mismos que no estamos haciendo nada malo, que de hecho, estamos haciendo algo bueno y de ignorar si estamos gastando por necesidad o por deseo. La mayor parte del tiempo es más la segunda que la primera.

Es bueno darse gustos de vez en cuando y cuando está dentro de nuestras posibilidades, y está bien recompensarnos a nosotros mismos por un trabajo bien hecho, pero “me lo merezco” no debe convertirse en una excusa para gastar, gastar y gastar. Lo malo es cuando esta frase  se convierte en un hábito y un pretexto para pasar por encima de los gastos prudentes.

De todos modos, recordá que para no caer en compras innecesarias, siempre es bueno dejar pasar al menos dos días antes de comprarlo (si es más tiempo, aun mejor!) para asegurarte que no estás comprando impulsivamente y siendo esclavo de tus deseos. Además, es importante que te hagás las siguientes preguntas:

  • ¿Lo quiero o lo necesito?
  • ¿Lo puedo pagar?
  • ¿Lo voy a usar?

En conclusión, preguntate a vos mismo ¿qué me merezco realmente? ¿Acaso estás renunciando a las cosas que son verdaderamente importantes para vos, como el tiempo con tu familia, por comprar cosas que te has convencido a vos mismo o misma que necesitás? Hay que ponerle mente a esto y dejar de gastar “porque me lo merezco”.

 
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Publicado por en julio 9, 2013 en Gastos

 

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Comprar con descuento no es ahorrar

Hace unos días, mi amigo, el israelí, me contaba que su esposa afirmaba “como compramos esta ropa con descuento, y por lo tanto, ahorramos, entonces nos podemos gastar ese dinero en una salida a cenar”. Sales

Ayer, mientras recorría las calles de Managua, vi un anuncio en una empresa de renta de autos –cuyo nombre no voy a mencionar, pues luego dice mi amiga “la abogada” que me pueden denunciar- que decía algo así: “Al rentar con xxx yo ahorro, ¿y tú?”

Estos y otros casos me han hecho pensar que, de la misma manera en que solemos confundir el ahorro con la inversión, también confundimos el comprar con descuento con ahorrar. ¿Cuántas veces no has escuchado a alguien decir “me ahorré $$ comprando esto”? Si prestamos atención a lo que decimos, nuestras mismas palabras nos lo indican: estamos comprando y, por lo tanto, estamos gastando. No estamos ahorrando.

Si bien es cierto que cuando compramos con descuento, no estamos gastando la misma cantidad de dinero, decir que estamos ahorrando es una mentira que nos decimos, muchas veces para justificar el gasto en el que estamos incurriendo.

Las rebajas y promociones son estrategias de marketing y ventas que utilizan las empresas para que compremos más. ¿Acaso no te ha pasado que has terminado comprando algo sólo porque lo viste en descuento, pues si hubiera estado en su precio original, ni siquiera se te hubiera pasado por la mente acercarte a verlo? Ésta es una clara señal de que esa compra más que una necesidad, era un simple deseo.

Así, que nos quede claro y no nos enredemos: comprar con descuento NO es ahorrar. Sí, es verdad que estás gastando menos, pero al final… estás gastando. Si encima sos de las personas que como se ahorró unos centavos comprando, entonces todavía queda espacio para seguir gastando, podés terminar desembolsando y hasta tajeteando más allá de tus posibilidades.

Al final, el consejo es el mismo. Antes de comprar, hay que preguntarnos tres cosas:

¿Y vos? ¿Cuántas veces has caído en el juego de comprar algo porque estaba en descuento? ¿Te ha pasado que porque compraste con rebajas, has decidido seguir gastando por lo que te ahorraste?

 
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Publicado por en junio 18, 2013 en Gastos

 

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Tiempo invertido vs dinero perdido

Vivimos en una época en la que el éxito de las personas se mide por el dinero que ganan, lo que visten, dónde viven y cuánto pueden comprar. Los principios y valores de las personas importan menos que el balance de la cuenta bancaria;tener” se ha vuelto más importante que “ser”. Así, es fácil hacerse a la idea de que la mejor manera de demostrar cariño y darle importancia a las cosas y a las personas es gastando dinero.

Pero, realmente,  ¿es el dinero lo mejor que podemos dar?

time-is-money-hour-glass-money2Es común ver a padres y madres de familia trabajando arduamente para darle “lo mejor” –al menos en términos materiales- a sus hijos e hijas. Pasan la mayor parte del día trabajando e incluso llevan trabajo a sus casas, por lo que el tiempo de calidad que pasan con sus retoños es mínimo. Para compensar el tiempo que no comparten, la atención que no les dan o los eventos que se pierden, compran regalos caros, celebran grandes fiestas de cumpleaños y ofrecen lo mejor que el dinero puede comprar. Como dije hace una semana “lo que ese niño va a recordar, no es el carrito a control remoto que le regalaron, sino el tiempo que pasó con su papá jugando en el parque”.

Y lo mismo aplica para la pareja. Muchas veces, en lugar de apreciar y valorar el tiempo que pasamos con nuestra media naranja, decidimos medir el amor de la otra persona por la cantidad de dinero que gasta en nosotros. ¿Qué me regaló para San Valentín? ¿A dónde me invitó a comer? Y es que pareciera que necesitamos demostrarle al mundo que hay alguien que nos quiere y que esto se basa en el dinero invertido en nosotros. De la misma forma en que padres y madres gastan dinero en lugar de tiempo en sus hijos, hombres y mujeres suelen encontrar más cómodo pasar la tarjeta que más tiempo con quien se supone quieren.

Y aquí no acaba. Queremos obtener los mejores resultados de manera instantánea y sin el menor esfuerzo. Ejemplo de esto es la cantidad de pastillas que existen en el mercado para bajar de peso “sin estar a dieta y sin hacer ejercicio”; y es que todos queremos estar en forma y lucir fabulosos, pero no queremos tomar el camino que nos lleva a ese resultado. Así, decidimos gastar en pociones mágicas, ropa cara para hacer ejercicio –como si la ropa y los zapatos te ayudaran a quemar más calorías- y cuanto gel o jabón nos anuncian en la T.V., en lugar de dedicar una hora al día para salir a correr y el tiempo necesario para comer saludable.

¿Conocen a alguien que tenga en su casa: computadora, laptop, Smartphone, tableta y algún que otro dispositivo por el estilo disque para trabajar mejor? Yo conozco a varios. A mi parecer, con uno de ellos es suficiente. Emprendedores que gastan dinero de más en herramientas y aplicaciones que prometen hacerles la vida más fácil y organizar su trabajo, cuando lo que deberían hacer es dedicar el tiempo necesario para resolver los problemas, ser más eficientes y construir una mejor empresa.

En conclusión, el dinero nunca va a producir los mismos resultados que el tiempo. Por esto, en lugar de gastar el dinero que tanto trabajo te ha costado ganarte, mejor invertí tu tiempo en las cosas y las personas que son importantes para vos. Tanto vos, como ellas se van a sentir más satisfechos.

 
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Publicado por en junio 4, 2013 en Gastos

 

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¿Adicción a las compras? 5 señales para averiguarlo

A todos nos gusta comprar, y en definitiva, tenemos que hacerlo para saciar nuestras necesidades básicas. Sin embargo, hay una diferencia entre disfrutar las compras ocasionales de ropa y sentir una verdadera compulsión por salir y comprar, sin importar tu situación financiera o si lo que estás por comprar lo necesitás o no.

shopping_cartoon1La adicción a las compras es como cualquier otra adicción. De la misma manera en que un alcohólico bebe sin poder controlarse, el adicto a las compras, compra lo quiera o no: simplemente está fuera de su control.

Un estudio realizado por el psicólogo, Javier Gámez, autor del libro “Sabes Por Qué la Gente Compra”, muestra que el 98% de las personas compran productos o servicios por emoción y posteriormente justifican esas compras racionalmente.

Así, si sospechás que tu manera de comprar puede estar dejando el límite de lo sano y cayendo en el rango de adicción, aquí te dejo 5 señales para averiguarlo:

Mentís sobre tus compras: no te gusta hablar abiertamente de tus hábitos de compra con tu familia, pareja y/o amigos, y cuando te preguntan lo que has comprado, mentís en términos de cantidad y gastos. Es posible que también escondás las cosas que comprás.

Comprás para sentirte mejor: al comprar, la euforia recorre tu cuerpo y en la búsqueda de esta inyección de adrenalina, salís a comprar cada vez que sentís aburrimiento, tristeza, ira, soledad o ansiedad. Creés que comprar es un hobby.

Comprar te hace sentir culpable: después de haber comprado y gastado, te sentís culpable, pero esta culpa no es suficiente para regresar lo que has comprado o dejar de comprar.

Financiás tus compras con tarjetas de crédito: se ha demostrado que al comprar en efectivo, gastamos menos que con una tarjeta de crédito. Si vos te vas de compras y preferís usar tu tarjeta para “no sentir” el gasto, y encima has llevado más de una tarjeta de crédito al límite, puede ser una señal de alarma.

Has intentado dejar de comprar, pero no podés: éste es, sin lugar a dudas, el síntoma más claro de una adicción.  Al igual que un alcohólico o un adicto a las drogas, creés que tenés la situación bajo control y que lo podés dejar en cualquier momento; pero al intentarlo, fracasás.

La adicción a las compras no debe tratarse de manera light. Creer que porque no se están consumiendo sustancias nocivas para el cuerpo,  no puede ser tan malo, es un error. A pesar de que esta adición puede durar un corto tiempo, sus efectos se pueden sentir a largo plazo, no solo en la vida de los adictos, sino también en sus familiares y amigos. Comprar compulsivamente puede arruinar tus relaciones interpersonales, impedir el logro de metas a largo plazo y va en detrimento de tu salud financiera.

 
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Publicado por en mayo 7, 2013 en Gastos

 

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Lo que vos no querés, otro lo necesita

Una de mis mejores amigas pronto dará a luz a un hermoso bebé que llevará por nombre Leónidas. Bajo la insistencia de que necesitaba un “bolso para el hospital –con ropa y todo-“para el día del parto, la acompañé la semana pasada a una Iglesia donde tendrían una venta de artículos usados. Los bebés crecen rápido y todos sabemos que si alcanzan a usar la ropa de recién nacido más de 2 veces, te podés dar por bien servido; así, me sentí muy orgullosa de ella cuando decidió comprar ropa de segunda mano para esos primeros días, por la que pagó el 10% de su precio original.

Declutter

A esa venta de patio asistieron más extranjeros que taiwaneses y había personas –del hemisferio occidental- de todas las nacionalidades. Mamás comprando ropa para sus hijos pequeños, chavalas adolescentes buscando vestidos para el verano que ya se acerca, treintañeras con ansias de darle un giro a su guardarropa por un pequeño precio y señores en busca de libros y cafeteras.

Distinto a lo que la gente suele pensar, no hay nada malo en comprar ropa y artículos usados, por los que podés pagar un precio mucho más bajo que si los compraras nuevos.  Ir a una venta de patio o hacerte de algunas cosas en una tienda de segunda mano no te hace ni más pobre ni peor persona, al contrario, podés ahorrarte unos buenos centavos.

Sin embargo, los bajos precios no fue lo único de lo que me di cuenta en este evento. También me puse a pensar en el origen de los artículos a la venta y, a través de un poco de indagación, descubrí que las mismas personas –extranjeras, en su mayoría- que te mostraban lo que estaba a la venta, eran quienes lo habían donado. No estoy segura si recibieron o no un pago por sus bienes, pero aun asumiendo que el dinero recaudado fuera directamente a la Iglesia, sigue siendo un acto admirable deshacerte de lo que necesitás y darle la oportunidad a alguien más de conseguirlo por una fracción del precio real.

Así, no es ningún secreto que descongestionar tu hogar de cosas innecesarias, crea un ambiente mucho más placentero y sano, y que menos desorden te hace la vida más fácil. Lo que tal vez no resulte tan obvio es el hecho de que eliminar el desorden de tu casa puede traerte beneficios financieros. A continuación algunas razones por las que es bueno ordenar y deshacerte de lo que no necesitás, al menos una vez al año:

Teniendo menos, aprendés a vivir con menos. Solemos creer que para vivir cómodamente necesitamos muchos bienes. La televisión, la publicidad y hasta nuestros amigos nos muestran constantemente cosas “sin las que no podemos vivir”. Tomarte el tiempo de ordenar y limpiar las cosas que has acumulado a través de los años puede ser una verdadera llamada de atención, pues al deshacerte de lo innecesario, te das cuenta de la poca importancia que tenían en tu vida. Este cambio de mentalidad, de descubrir que no necesitás tanto para ser feliz, le quitará la presión de querer más a tu vida financiera.

Mientras limpiás, hacé un inventario. En el proceso de decidir lo que vale la pena quedarte y lo que es mejor regalar, date la tarea de hacer un inventario de tus pertenencias. Esto no sólo te ayudará a conocer el valor de lo que tenés, sino que además te puede ser de gran utilidad a la hora de lidiar con la aseguradora, en caso de pérdida, robo o desastre.

No hay por qué duplicar. Cuando tenemos demasiadas cosas, ni siquiera sabemos bien lo que tenemos y terminamos comprando cosas dobles. Al poner orden a tu hogar, re-descubrís artículos que tenías en el olvido y que si eran importantes, ya no tenés que reemplazar.

Ganá dinero. Muchas de las cosas que decidiste que no necesitás, pueden ser de gran valor para alguien más (como el caso de mi amiga con la ropa de bebé, por ejemplo), por lo que podés tener tu propia venta de patio y depositar lo ganado en una cuenta de ahorro.

En conclusión, tanto comprar artículos de segunda mano, como darle la oportunidad a alguien más de obtener lo que vos no necesitás, trae beneficios visibles a tu vida financiera. Aprendamos a diferenciar lo que son necesidades reales de lo que son simples deseos e intentemos llevar una vida minimalista y frugal, que sea además, consciente con el medio ambiente.

¿Y vos? ¿Qué experiencias has tenido comprando o vendiendo artículos de segunda mano? ¿Creés que vale la pena?

 
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Publicado por en abril 19, 2013 en Gastos

 

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Tips financieros para disfrutar esta semana santa

La semana santa está a la vuelta de la esquina y mientras ustedes se preparan para irse al mar a disfrutar, yo me preparo para mi última semana de clases…. creo que preferiría estar en sus zapatos ;) Y para que realmente disfruten estas vacaciones, acá les van algunos tips para que no les pase las de “después de un gustazo, un trancazo”:

DSCN3862Presupuesto: Antes de salir corriendo a la primera invitación fuera de la ciudad, preguntante a vos mismo/a: ¿Tengo dinero para pagarlo? Sí, es época de vacaciones y todos queremos salir y relajarnos, pero si no tenés claro cómo vas a pagar ese viajecito, a tu regreso solo encontrarás deudas y estrés en tu vida. ¡Presupuestate!

Gastos: Si ya decidiste que tenés dinero para irte a la playa, no hagás números al aire, estate seguro del monto que podés gastar. Sean C$500.00 ó C$5,000.00, limitá tus gastos y compras a ese monto; de ser posible llevá con vos sólo lo que podés gastar –y un poquito más por cualquier emergencia-. Semana santa se presta mucho para ser “el rey de la fiesta” o “la reina de la primavera”, y después de unas cuantas cervezas  nos da por invitar hasta a los desconocidos: contrólate, gastá y comprá sólo aquello que podás pagar.

Preparación: Revisá tus recibos de agua, luz, teléfono, cable, renta, Internet, tarjetas de crédito y demás pagos, a ver cuándo tenés que pagar. Si esa fecha es en medio de la semana santa, asegurate de dejarlo pagado antes de irte. Lo que menos querés es regresar a la ciudad no solo a pagar recibos, sino a pagar cargos por morosidad.

Seguros: Si sos de lo que solo tiene el seguro que requiere la ley para tu carro, quizás éste sea el momento de preguntarte si acaso las personas que viajan en él, no son más importantes que el auto mismo. Todavía estás a tiempo de invertir en una póliza de cobertura amplia. Por cierto, que no se te olvide revisar tu carro (agua, aceite, llantas, etc.) antes de salir.

Casa: Y hablando de seguridad, la mayoría de los nicas no compran seguros contra robos o incendios para sus casas –parece que no está en nuestra cultura-. Si éste es también tu caso, por lo menos asegurate que alguien le pueda echar un ojo a tu hogar de vez en cuando, esto te traerá paz mental mientras no estés presente.

Tarjetas: Si estás pensando que te voy a decir que no te enjaranés con las tarjetas de crédito por compras innecesarias, estás en lo cierto. Pero no solamente eso: también anotá en un papel que podás llevar con vos, los números de tus tarjetas y teléfonos de los bancos, en caso de que las perdás o te las roben y las tengás que reportar.

¡Que disfruten estos días de vacaciones para que regresen recargados de energía a sus trabajos!

A las chicas que andan buscando ropa para este verano: ¡no gasten de más, es sólo una semana! Habiendo dicho esto, si van a comprar, apoyen a la economía nacional y a los/as jóvenes emprendedores. Acá les dejo el link del blog de Nini Fashionstyle para que vean sus creaciones de esta temporada: NINI

Y para las que son tan perdidas como yo en cuanto a la moda y qué ponerse, les dejo este link de Mariú Lacayo con los trajes de baño apropiados para cada tipo de cuerpo: MARIU

 
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Publicado por en marzo 22, 2013 en Planeación Financiera

 

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Sabiduría financiera femenina

En vista de que hoy es el día internacional de la mujer (¡felicidades mujeres!), he decidido que el post de hoy sea especial para ustedes. A pesar de que los principios generales de finanzas personales son universales y se pueden aplicar a ambos géneros, las mujeres nos enfrentamos a retos únicos que se traducen en preocupaciones con respecto a nuestra posibilidad de generar ingresos, roles y responsabilidades.

learnvest-quoteNormalmente, las mujeres viven más años que los hombres, y por tanto, son más propensas a vivir solas por periodos de tiempo significativos en su vida. Si a esto le sumamos el hecho de que su participación laboral puede ser intermitente (por el parto y crianza de hijos/as) y que además, les toca hacerse cargo de dependientes –ya sea de hijos, de padres mayores o de otros familiares- a lo largo de su vida, las mujeres debemos preocuparnos y ser agentes activas del manejo de nuestro dinero.

Tomar el control de tus finanzas personales es la llave para tu independencia y prosperidad, pues te va a permitir tener acceso a un mundo de opciones y saber elegir sabiamente lo adecuado para vos. Esta libertad aplica también a la posibilidad de formar y quedarte en relaciones de pareja porque querés y no porque debés.

No importa tu edad o en qué etapa de tu vida estés; si estás soltera, casada, divorciada o sos viuda; si tenés una marimba de hijos o has decidido no procrear, es importante que tomés las riendas de tu vida financiera y aquí te doy algunos tips para hacerlo:

Sobres: la manera más fácil de presupuestar. Ya he dicho en incontables ocasiones lo importante que es tener y seguir un presupuesto para poder gastar dentro de nuestras posibilidades, el problema es que solo con escuchar la palabra “presupuesto” se nos quitan las ganas de empezar. Así, te propongo una técnica más fácil: conseguí sobres y etiquetá cada uno con rubros en los que gastás tu dinero (comida, renta, gasolina, etc.), poné el monto que vas a gastar semanalmente en cada uno y escondelos en un lugar seguro. ¡Ya tenés tu plan de gastos!

Tus hijos: parte de tu presupuesto. Para la mayoría de las familias el dinero que se gasta en los niños/as es un agujero negro, nadie sabe cómo, dónde ni cuánto se va. La solución es establecer un monto fijo por cada niño/a al mes, meter ese dinero en el sobre con su nombre y cuando se acaba… se acaba.

Modernidad en tus cuentas. Ya revisás tu correo, Facebook, twitter y quién sabe cuántas cuentas más, AL MENOS una vez al día. ¿Por qué no añadir también tu cuenta bancaria a la rutina? Una persona a la que quiero mucho –no voy a decir su nombre, para no meterla a vergüenza- parece que le encanta ir al banco y hacer filas, pues lo hace por lo menos 3 veces por semana. Si aún no lo has hecho, andá al banco y pedí la opción para revisar tus estados de cuenta en línea, así siempre sabrás cuánto dinero te queda y en qué has gastado. Así mismo, realizar algunos pagos desde la comodidad de tu computadora es eficiente en términos de tiempo, dinero (no gastás en gasolina) y esfuerzo.

Controlá tus deudas y gastos. Evitá deudas incurridas meramente por consumo, es decir: ropa, zapatos, joyería, salones de belleza, vacaciones, etc.; que tus compras y gastos no sean el medio para sentirte bien, pues ese tipo de felicidad es efímera, corta y trae un alto costo. Aclaro que la deuda no siempre es mala, así como lo leen, también hay “deudas buenas” –también conocidas como inversión- como por ejemplo, pedir un préstamo para estudiar una maestría o empezar un negocio.

Tu colchón de emergencias. Bien dicen que uno debe esperar lo mejor y prepararse para lo peor, así, nunca está de más contar con un colchón en un lugar accesible (preferiblemente en una cuenta corriente en el banco y no debajo de la cama) que te permita mantener tus gastos corrientes de 6 meses en caso de emergencia, como puede ser: la pérdida del trabajo, divorcio, enfermedad, muerte del cónyuge, etc.

Finalmente, no hay excusa para ser totalmente ignorante cuando a tus finanzas personales se refiere, con la cantidad de información que hay a tu alrededor, como mínimo deberías tener nociones básicas de las opciones disponibles. Recordá que si tenés dudas, siempre podés buscar la ayuda de alguien con más experiencia, pero al final, vos sos responsable de tu propio dinero y de tus propias finanzas personales.

 

 
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Publicado por en marzo 8, 2013 en Planeación Financiera

 

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Gastos hormiga: las hormigas que se comen tu pastel

Te has fijado que cuando dejás un pastel en el microondas, llega una hormiga y empieza a satisfacer su hambre con tu pastel… pero es tan pequeña que vos no lo  notás. A las horas, más hormigas y más hormigas llegan hasta que empezás a percatarte que hay algo raro: ¿acaso no habías dejado un pedazo más grande de pastel?

gastos hormiga1Pero no es hasta varios días después que te das cuenta de las hormigas, las ves empachadas de tanto dulce y tu pastel se ha ido haciendo cada vez más pequeño. Ahora imaginá que ese pastel es tu salario, y que tenés unos “gastos hormiga” que merman tus ingresos sin que te des cuenta…. hasta que ya es demasiado tarde.

Los gastos hormigas son todos esos pequeños gastos que vamos haciendo a lo largo del día –y de todos los días- sin percatarnos, pero que, al sumarlos a través del tiempo llegan a formar una cantidad de dinero bastante respetable que pudimos haber ahorrado o invertido.

Los ejemplos más comunes de gastos hormiga son: la compra de cigarros (para aquéllos que fuman), el cafecito de la mañana y/o de la tarde, los chicles después del almuerzo, la repostería de la merienda y las gaseosas o jugos para acompañar la comida. Estamos tan acostumbrados a estos pequeños gastos que ya los hacemos en automático. Además, como consideramos que C$10.00 o C$20.00 son montos pequeños e insignificantes comparados a nuestro salario, ni siquiera los registramos mentalmente a la hora de pagar. De repente, llega el fin de mes y tu pastel ha sido comido por hormigas.

Así, una gaseosa por sí sola podrá no perjudicar tu cartera, pero ¿qué tal 365 gaseosas en un año? El número por sí solo es alarmante, tanto para tus finanzas como para tu salud.

La mejor manera para fumigar esos gastos hormiga es llevando un presupuesto, en el que:

  • Registrés cada una de las compras que hacés: lo podés anotar en tu celular o en una libreta día a día.
  • Pongás un límite a lo que podés gastar en cada rubro: una vez que sepás cuánto gastás y en qué, podés decidir a cuál de esos gastos hormiga le querés hacer un recorte.

Dice mi amigo el israelí que dejó de leer blogs de finanzas personales –el mío incluido!- porque todos recomendamos lo mismo: dejá de comprar el café fuera y hacelo en tu casa. En sus palabras “con eso nunca me voy a hacer millonario” y tiene razón, con ahorrarse la compra del café no se volverá un magnate…. pero y qué tal si además de ahorrarse el café, se ahorra las galletas –con las que acompaña el café-, cigarros, gaseosas y demás gastos hormiga durante un par de años. Sus ahorros podrían verse algo así:

Gastos hormiga

¿Qué harías con C$27,000.00 extra el próximo año? Estarás de acuerdo que es una cantidad nada despreciable para pagar deudas, ahorrar para el retiro,  empezar a invertir o simplemente llegar a fin de mes, si es que es tu caso.

No permitás que tu pastel se vea mermado mes a mes por pequeñas hormigas a las que no ves. Empezá a registrar desde mañana cada una de tus gastos y fumigá cuantas hormigas sean necesarias.

¿Y vos?  ¿Cuáles son los gastos hormigas de los que sos víctima mes a mes? ¿Qué podrías estar haciendo con ese dinero? 

 
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Publicado por en febrero 5, 2013 en Gastos

 

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¿Lo quiero o lo necesito?

El secreto de mantener unas finanzas personales sanas está en las pequeñas cosas, en esos pequeños cambios que hacemos en nuestra vida para ir por el camino correcto. Es como querer adelgazar: no se trata de dejar de comer al 100% “x” o “y” cosa, sino de controlar las porciones. Así mismo, para dejar de gastar más de lo que ganás, no se trata de no volver a comprar nada nunca, sino de saber diferenciar lo que vale la pena comprar –qué necesito- de lo que no –sólo lo quiero… con muchas ganas-. deseo-vs-necesidad

Fácil es decir: comprá sólo lo que necesités, déjalo a un lado cuando sea solamente un deseo. Pero el meollo del asunto está en descubrir lo que es una necesidad real y no confundirlo con las ganas de poseer algo. El concepto suena bastante simple, ¿no es así? Ahora imaginá lo siguiente: vas caminando por Galerías, hace mucho calor, se te antoja un Gelato. Vos pensás “es comida, tengo calor, lo necesito”. Caminás unos pasos más, bajás las escaleras, das la vuelta y llegás a Nine West: tienen rebajas del 50% en unos zapatos negros, recordás que ya tenés 2 pares, pero luego pensás que por ese precio “es una ganga, ya encontrarás ocasión para usarlos, te los tenés que llevar”. Así, encontrar excusas para comprar algo es más fácil que decir “no lo necesito”.

Como soy ferviente creedora que uno debe actuar siendo consecuente con lo que dice, últimamente me he encontrado teniendo debates internos sobre si comprar o no comprar, si lo quiero o lo necesito. Y me tomo mi tiempo, analizo si lo que voy a comprar va a cambiar mi vida de alguna manera, qué pasaría si lo comprara vs si no lo comprara y sobre todo, qué consecuencias va a tener en mi billetera.

Antes de venir a India, tuve 2 de estos debates:

  • Mochila: La mochila de mi computadora tenía poco más de año y medio conmigo, no me encantaba, pero era espaciosa, resistente y me la habían regalado. Después de una pesada vida en Taiwán (lo pesado de la computadora), los tirantes se habían comenzado a despegar.  Mi miedo era que en un día, mi computadora –y toda la información ahí contenida- acabara en el suelo. Tenía 3 opciones:
    • Ir por lo seguro: comprar una en Taiwán, antes de venir a India.
    • Ir por lo posible: comprar una en India, tal vez era más barata que en Taiwán.
    • Ir por lo arriesgado: no comprar nada y cruzar los dedos para que me durara 6 meses más.

    mochila necesito

  • Tenis: Llegué a Taiwán con 2 pares de tenis, unos negro y unos café. El clima, la lluvia y el uso diario no tardaron en destrozarlos y de nuevo tenía 3 opciones:
    • Comprarlos en Taiwán.
    • Comprarlos en India –esperando que fueran más baratos-.
    • Seguir usando los café hasta que…. bueno, no pudiera caminar con ellos.

    Tenis necesito

¿Y qué fue lo que hice?

Ya les había contado de mi súper roommate que hace piñatas, es vegetariana y  además, si hay una persona que no hace compras innecesarias, es ella! Así que lo consulté, le mostré mi mochila y mis tenis, y al ver su cara, comprendí que era momento de reemplazar mis cosas.

Habiendo contado estas anécdotas, te propongo el siguiente ejercicio: la próxima vez que estés a punto de comprar algo, no lo hagás inmediatamente. Esperá 30 días y anotá en el calendario lo que querés comprar, cuánto cuesta y las razones por las que lo querés comprar. Si en un mes, esas razones todavía existen: adelante, compralo. Sino, probablemente no lo necesitabas.

 
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Publicado por en enero 22, 2013 en Gastos, Uncategorized

 

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Cuando la culpa nos hace gastar

Recuerdo que durante el 1er año de secundaria nos llevaron en una ocasión a un salón de música en el colegio, nos dieron la letra de “No basta” de Franco de Vita y pusieron la canción. Luego nos pidieron que escogiéramos las 2 frases con las que más nos relacionábamos y uno a uno la compartió con los demás. ¿Saben ustedes cuál fue la frase más sonada? “Todo por culpa del maldito trabajo y del tiempo”.

Guilt SpendingPues bien, las fiestas decembrinas ya pasaron y nos queda la famosa cuesta de Enero, en la que después del gustazo que nos dimos nos toca el trancazo de pagar las cuentas. Pero ¿has analizado por qué gastaste de más? Claro, uno inevitablemente se emociona con las fechas y así como se pasa de tragos, se pasa también de compras…. pero también hay muchos que gastaron de más por culpa. Y de eso habla este post.

El recuerdo de la secundaria  que les compartí viene a colación porque muchos padres se exceden en gastos navideños por comprar a sus hijos cuanto juguete el príncipe o la princesa quiera, como una manera de compensar –consciente o inconscientemente- el tiempo que no pasan con ellos durante el resto del año porque están trabajando.

Y qué tal las personas que emigran a otros países en busca de una mejor vida para ellos y su familia, trabajan más y muchas veces bajo peores condiciones que en Nicaragua, envían todo el dinero que ganan y al final, no logran ver la mejoría que esperaban en su situación financiera. Un amigo muy querido tiene un excelente trabajo en Estados Unidos, es soltero, no tiene hijos y con lo que gana, podría estar ahorrando e invirtiendo para su futuro. Sin embargo, su familia -que está en Nicaragua- de alguna manera asume que es su responsabilidad (por no decir obligación) “ayudarlos”, por lo que entre remesas y regalos navideños, la culpa no le ha permitido ahorrar ni un solo peso.

Como este tema no tiene que ver tanto con el manejo del dinero, como con el manejo de las emociones, le pedí a mi sicólogo favorito que nos iluminara un poco. Esto fue lo que me dijo:

“Algunas situaciones que nos llevan a sentirnos culpables son: vivir fuera del país, tener un horario de más de 8 horas laborales, tener un amante, no haber deseado (o al menos creerlo así) a los hijos, etc. Esta forma de analizar la situación personal, es algo que aprendimos desde pequeños en nuestras familias y culturas, muchos sentimientos de culpa surgen cuando no podemos cumplir con los altos estándares que otras personas o nosotros mismos nos hemos impuesto.

La culpa, entonces, si no sabemos cómo solucionarla, puede generar ansiedad, depresión, baja auto-estima y mucho otros problemas en todas las esferas de nuestras vidas. Si nos referimos a los hijos, el compensar nuestras ausencias o sentimientos de culpa dándoles todo lo que piden, lo único que provoca, al final de cuentas, es que ellos se sientan que no los amamos (igual que si no los atendiéramos). Es mucho mejor enseñarles a tener límites, enseñarles a que cuando se puede, se le da, y cuando no se puede, no se le da.

Algunas soluciones sugeridas incluyen descubrir y resolver contratiempos del pasado y lograr que los códigos morales o las expectativas sean menos exigentes. Ciertamente muchas personas todavía sufren por problemas del pasado o por imponerse estándares muy altos y poco realistas. Cuarenta y ocho horas de tareas no se pueden hacer en un día de veinticuatro horas así que no se auto-castigue cuando lleva a cabo sólo la mitad de su ambiciosa lista de cosas por hacer. Quizá auto-recompensarse ocasionalmente es mejor que auto-castigarse.

Todos tenemos derecho a ser felices, y con ello podremos brindarle felicidad a los seres queridos y a todos los que nos rodean”

Así, el sentimiento de culpa son tus valores más profundos diciéndote “la estás cagando regando”. A mí me parece que tenemos 2 opciones:

  1. Tratar de ignorar el sentimiento y seguir comprando y gastando hasta que la culpa desaparezca –momentáneamente.
  2. Afrontar la realidad y analizar si realmente es justo que te sintás culpable. Puede ser que nuestros seres queridos –sin querer queriendo- nos estén induciendo a esta culpa y al final, no hay razón alguna para sentirla, pues no estás haciendo nada malo.

En conclusión, gastar porque te sentís culpable y querés compensar otro tipo de carencias (de tiempo, dedicación, amor, etc.) puede afectar significativamente tus finanzas, pues la culpa bloquea nuestra visión y nos hace pensar que no importa si esa compra o gasto nos lleva a endeudarnos, hay que hacerlo para sacar la culpa de nuestro corazón. Al final, una cosa no compensa la otra: el tiempo que no damos a los hijos no lo compensan regalos caros.

P.D. Si a alguno le interesa ir a hablar con un sicólogo (los que digan que es de locos, están muy equivocados), les recomiendo al que me ayudó a escribir este post. Se llama Edmundo Lacayao y su correo es: elacayoparajon@yahoo.com.

 
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Publicado por en enero 4, 2013 en Gastos

 

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¿Qué voy a hacer con mi aguinaldo?

En los próximos 10 días muchos estarán recibiendo el pago de su aguinaldo –o treceavos mes-  y desde antes ya están pensando cómo y en qué se lo van a gastar. Algunos no tendrán otra opción más que usarlo para saldar deudas, otros lo tomarán como financiamiento para pagar salidas y fiestas de fin de año y habrá quien lo utilice para comprar regalos de navidad. 

¿Qué pasaría si este año decidieras hacer de tu aguinaldo algo más productivo? Si en lugar de usarlo para comprar cosas que no necesitamos o en fiestas que después no recordamos, hiciéramos del pago del treceavo mes una inversión -que nos generara frutos en el futuro-, la situación de muchos sería diferente.

Dejemos algo en claro: tu aguinaldo es producto de tu trabajo, es fruto de tu esfuerzo laboral durante todo un año. Esto quiere decir que ni es un premio, ni dinero gratis, ni un regalo que te da tu empleador. ¡No, vos te lo ganaste! Para recibir este treceavo mes, te tuviste que levantar temprano todos los días –aun cuando estabas cansado-, probablemente tuviste que haber trabajado hasta tarde más de una vez sin remuneración extra, te pudiste haber perdido alguna que otra reunión familiar y aguantado a más de algún cliente insoportable.

Entonces, si te costó tanto ganártelo ¿por qué dejar que se convierta en dinero tirado a la basura? Diciembre se caracteriza por ser un mes de tremendo bombardeo publicitario, en el que comercios de todo tipo nos invitan a gastar el dinero que nos ganamos con el sudor de la frente y a adquirir además, nuevas deudas; y es que incluso el que se declara como el mayor ateo de la historia termina comprando regalos de navidad para toda la familia, de último momento y a precios exorbitantes (¡créanme, he visto casos!)

Así, te presento algunas ideas para que podás aprovechar de mejor manera tu aguinaldo:

Fondo de emergencia: Si aún no tenés un fondo de emergencia equivalente a 3 o, mejor aún, a 6 meses de tus gastos es un buen momento para empezar. Las emergencias llegan sin avisar (accidentes, enfermedades, despidos, etc.) por lo que estar preparados –al menos económicamente- es de gran ayuda. Para los que creen que para eso están las tarjetas, pagar tus emergencias con tarjetas de crédito es la manera más cara de pagar.

Plan de retiro: La mayoría de los nicaragüenses no tenemos un plan para cuando nos jubilemos. Los jóvenes pensamos que aún faltan décadas para llegar a la tercera edad y por lo tanto, tenemos tiempo de sobra para empezar a ahorrar; los mayores creen que el INSS tendrá suficientes fondos para mantenerlos o que los hijos se harán cargo de ellos. Nuestro retiro es NUESTRA responsabilidad –no del gobierno, ni de los hijos- y aunque podamos recibir ayuda de otros, saber que estamos preparados para esa época de la vida cuando más necesitamos, nos traerá tranquilidad en el presente y el futuro.

Metas a corto plazo: ¿Llevás tiempo diciendo que querés remodelar tu casa? ¿Necesitás hacer una compra grande indispensable para tu hogar? El aguinaldo es una buena fuente de ingresos para realizar nuestros objetivos de corto plazo. Sin embargo, hay que tener cuidado que estas metas sean realmente productivas para nosotros y que no nos dejen en un lugar peor del que empezamos. Por ejemplo: dar el enganche de un carro que consume más gasolina de la que podés pagar, o construir en tu casa una piscina que no podés mantener, es perjudicial para tu situación financiera futura.

Metas a largo plazo: Si dentro de tus planes está comprar una casa, podés usar tu aguinaldo para empezar a juntar el dinero que necesitás para el enganche de la misma.

Inversión: Muchos llevan dentro un espíritu emprendedor que no han podido desarrollar por falta de dinero; si vos tenés una gran idea de negocios empezá a trabajar en pos de cumplir tus sueños: tal vez el monto del treceavo mes no sea suficiente para iniciar la empresa, pero sí un comienzo para que en un futuro reunás lo necesario y emprendás!

Deudas: Finalmente, si tenés grandes deudas de consumo –sobre todo en tarjetas de crédito- utilizar tu aguinaldo para saldarlas es una buena decisión, puesto que muy difícilmente vas a encontrar una inversión que te genere el mismo interés que pagás por una tarjeta. Así mismo, si estás pagando una hipoteca, adelantar mensualidades puede significar una reducción sustancial en los intereses.

En conclusión, aunque el aguinaldo coincida con Navidad y la “época de compartir”, gastártelo sólo en regalos y salidas es la fórmula perfecta para que se evapore sin verle la vuelta. En cambio, podés sacarle el máximo provecho a este ingreso adicional, utilizándolo para cumplir tus sueños y metas y construir tu tranquilidad financiera futura.

¿Y vos? ¿De qué manera has gastado tu aguinaldo en el pasado? ¿Qué planes tenés para ese dinero este año?

 

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Aprendiendo a vivir con lo que te alcanza

Si sos como la mayoría de los nicaragüenses, probablemente tus gastos superan tus ingresos y, como resultado, tus deudas crecen cada día más: No hemos aprendido a vivir dentro de nuestras posibilidades. La solución para lograrlo no es ninguna ciencia, pues simplemente hay que gastar menos de lo que ganás, entonces la pregunta real sería ¿por qué gastamos aun cuando sabemos que no tenemos el dinero para pagar?

Ahora, muchos me dirán que no ganan lo suficiente para cubrir sus gastos, que los salarios en Nicaragua son muy bajos y que por eso se ven obligados a recurrir a préstamos y tarjetas de crédito, ¿no es así? Y aunque reconozco la crítica situación en la que viven la mayoría de los nicaragüenses, la realidad es que también hay muchos otros que sí tenemos un plato de comida en la mesa 3 veces al día y que la razón por la que gastamos de más no es por necesidad, ni por malos cálculos matemáticos, sino por razones emocionales que no siempre sabemos reconocer.

Existe en inglés una expresión “Keeping up with the Joneses” que básicamente se refiere a las cosas que hacemos para “estar a la altura” de nuestros vecinos. Si vemos que ellos compran un carro, entonces nosotros también debemos comprar uno. La creencia de que si mis vecinos, amigos, primos, compañeros –o quien sea- viven de tal o cual manera y compran “x” cosa, yo  también tengo que hacerlo, es muchas veces, lo que nos lleva a vivir fuera de nuestras posibilidades y a enormes cantidades de deudas.

Alguien en Facebook me decía que todos sus amigos tenían carro nuevo, pero que aunque él sintiera la presión de estar a la par de ellos, no pensaba cambiar su carro hasta que realmente tuviera el dinero para pagarlo… yo pensé: ¡excelente sería que todos fuéramos así!

Por otro lado, puede ser que actualmente gastés dentro de lo que tus ingresos te permiten, pero ¿qué pasaría si tu situación financiera cambiara repentinamente? Debemos estar preparados para transformar nuestro estilo de vida y renunciar a ciertas comodidades y placeres a los que tal vez estamos acostumbrados y para eso tenés que saber cuáles son tus necesidades reales y de qué cosas podés prescindir.

Por ejemplo, cuando una de mis amigas se quedó sin trabajo hace un par de años tuvo que decirle adiós a las salidas –y de hecho salía solamente cuando la invitaban-, aprendió a hacerse las manos y el pelo ella misma porque ya no podía pagar el salón de belleza y usaba su carro solo cuando era estrictamente necesario. En conclusión: de la misma manera en que cambiaron sus ingresos, lo hicieron también sus egresos y así evito endeudarse. Así mismo, muchos de los becados en Taiwán tenían buenos trabajos en Nicaragua, en los que ganaban 2 ó 3 veces más de lo que les da la beca aquí, algunos de ellos siguen gastando al mismo nivel y pagan la diferencia con sus ahorros… pero hay otros que –sabiamente- mantienen sus ahorros intactos y modificaron sus estilos de vida a los de un estudiambre.

Si vos entendés la importancia de gastar en la medida de tus posibilidades y no en las posibilidades del vecino, asegurate de:

Saber exactamente cuánto ganás: Si querés vivir dentro de tus posibilidades, primero tenés que estar claro de cuáles son esas posibilidades. ¿Cuánto ganás realmente al mes (menos impuestos y otras deducciones)?

Gastar menos de lo que ganás: Ahora que conocés tus ingresos, podés enfocarte en reducir tus gastos y esto lo lográs a través de un presupuesto, que te permita ver a dónde se te va el dinero cada mes y en qué rubros podés hacer recortes.

Decir no a las tarjetas de crédito: Si sos de los que piensa que la tarjeta de crédito es parte de tus ingresos, estás equivocado. No es dinero extra, es simplemente el financiamiento más caro que podés tener a corto plazo; y si acostumbrás a usarla cada mes, puede llegar la fecha en que el banco te reduzca el límite o te la quite por completo… y ¿entonces cómo llegarás a fin de mes?

Resistir la presión: Estar dentro de un grupo –sea amigos, familia o compañeros- que ganan y gastan más que vos puede resultar en tentaciones de grandes gastos. Reconocé que las cosas materiales no te hacen mejor o peor, y si no te alcanza, no lo comprés ;).

Tener un fondo de emergencia: A manera preventiva, tener un fondo de emergencia te permitirá no recurrir a préstamos y tarjetas de crédito en caso de una emergencia financiera, logrando mantener tu estilo de vida.

Unos últimos puntos:

  • Viví una vida cómoda, no de despilfarro.
  • No gastés sólo para impresionar a los demás.
  •  No te engañés pensando que la riqueza se mide por la cantidad de objetos materiales.
  • Manejá tu dinero sabiamente, para que el dinero no te maneje a vos.
  • Siempre, siempre viví por debajo de tus posibilidades.
 
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Publicado por en noviembre 20, 2012 en Planeación Financiera, Presupuesto

 

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Prometo solemnemente no volver a pecar

Lo confieso: este fin de semana fue de derroche. Todo comenzó el viernes cuando mi amigo “el israelí” me dijo que iba para Costco (para los que no saben: algo así como PriceSmart) y decidí acompañarlo porque quería comprar cereal. A pesar de que siempre logro ir y salir con lo estrictamente necesario, el viernes terminé comprando un par de cosas que no necesitaba.

El sábado cumplía años un muy querido amigo guatemalteco y la celebración era en un restaurante de comida occidental, una oportunidad que no podía dejar pasar, primero porque era su cumpleaños y segundo porque era comida OCCIDENTAL –la comida taiwanesa y yo no llevamos una buena relación. El problema es que comida conocida no solamente equivale a comida rica, sino también a comida cara, pero cuando voy a estos lugares decido disfrutar y no ponerle mucha mente al precio.

Resulta que ese sábado había además una fiesta del MBA para celebrar que habían pasado los mid-terms (cualquier excusa es buena pare celebrar aparentemente) y yo que en 14 meses de estar en Taiwán JAMAS había pisado una disco –antro, bar o como quieran llamarle- tomé la firme decisión de ir! Básicamente me dije a mi misma: “te quedan 2 meses acá, no es posible que te vayás y no hayás conocido el ambiente nocturno de Taiwán”. 

Después de semejante desvelo, el domingo me desperté con una increíble goma de SUEÑO y unas increíbles ganas de comer nacatamal: misión imposible en este país, claro está. Y como ya me la había pasado gastando todo el fin de semana, me dije “si ya la hiciste negra, hacela trompuda” y convencí a mi amigo “el adicto al café” que fuéramos a comer algo rico –equivalente a comida occidental/cara otra vez-.

Y ya que estábamos por el hermosísimo centro de la ciudad nos dimos una vuelta por una librería maravillosa, donde terminé comprando un libro de Lonely Planet de India; como me voy a Hyderabad en 2 meses, puedo decir que éste SI era un gasto necesario. 

Pues bien, al final del fin de semana esto fue lo que gasté: ($1 USD = $30 NTD)

Bien dicen que al mejor mono se le cae el zapote y yo soy prueba de ello, pues es difícil controlar los gastos y mantenerse dentro del presupuesto siempre. Todos necesitamos un respiro de vez en cuando, pero esto debe ser la excepción más que la regla y sobre todo, tenemos que saber cuándo y cómo ponerle un alto. Yo, por ejemplo, sé que el próximo fin de semana no voy a gastar ni un solo peso porque voy a estar recluida en un campamento por una clase, con todos los gastos pagados y es una buena manera de balancear los gastos que tuve el fin de semana pasado.

En definitiva, la mentalidad “si ya la hicimos negra, hagámosla trompuda” no te va a llevar a ningún lado más que a  la banca rota. Continuar saliendo, comprando y gastando porque ya te saliste una vez de presupuesto,  es como continuar comiendo todo lo que te pongan en frente porque ya rompiste la dieta. Jurar y perjurar que no vas a volver a gastar es tan irreal como el borracho que amanece de goma y jura no volver a tomar. Debemos encontrar un balance en nuestra vida que nos permita darnos gustos y lujos dentro de nuestras posibilidades.

Finalmente, si te das cuenta que ya la embarraste y estás por tirar tu presupuesto a la basura, recordá que las cosas siempre pueden mejorar o empeorar. Si seguís gastando no solo no vas a lograr tus objetivos, sino que además te vas a alejar más de ellos y vas a quedar endeudado. En cambio, si ponés un alto en tu camino puede que tu mes no acabe tan mal como lo empezaste; lo primero que tenés que hacer es sacar las cuentas de cuánto gastaste de más y cuánto dinero te queda para terminar el mes. Luego dividí ese saldo entre el número de días que faltan para tu próximo pago y ese sería el monto –aproximado porque a veces uno gasta menos y a veces menos- que podrías gastar al día.

¿Y vos? ¿Has gastado en un fin de semana mucho más de lo esperado? ¿Qué has  hecho para remediarlo? ¿Cada cuánto terminás por tirar la toalla por haberte encontrado con un obstáculo?

 
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Publicado por en noviembre 6, 2012 en Gastos, Planeación Financiera, Presupuesto

 

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